domingo , abril 18 2021

Realiza el INEHRM foro sobre la Consumación de la Independencia de México

La Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), llevó a cabo el foro virtual 1821 la consumación de la Independencia Nacional, en el marco de las conmemoraciones emblemáticas de este 2021, “Año de la Grandeza y la Independencia de México”.

En el foro, realizado la tarde de ayer, los investigadores e historiadores Marco Antonio Landavazo, Cristina Gómez Álvarez y Juan Ortiz Escamilla coincidieron en que la voluntad por lograr la separación del imperio español fue la “garantía” que unió a todos los sectores novohispanos para alcanzar la soberanía.

La catedrática por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, Cristina Gómez Álvarez, abrió el diálogo transmitido por las redes sociales del INEHRM, con el tema de los antecedentes del movimiento insurgente, desde el Plan de Iguala y el papel de la Iglesia Católica para la Consumación de la Independencia, y explicó la alianza de Agustín de Iturbide con la jerarquía eclesiástica para sellar los términos de los Tratados de Córdoba y el Acta de Independencia, conservando “todos los fueros del clero secular y regular”.

La autora de El alto clero poblano y la Revolución de Independencia, 1808-1821, recordó que con “el restablecimiento de las Cortes en Madrid, España, en julio de 1820, y la Constitución de Cádiz, se afectaron los fueros y los privilegios de la Iglesia, lo que alertó a los clérigos novohispanos, para romper con esa España liberal”.

Gómez Álvarez subrayó el papel activo del obispo de Puebla, Antonio Joaquín Pérez Martínez, “quien pactó con Agustín de Iturbide jurar el Plan de Iguala, proclamado el 24 de febrero de 1821, que en su artículo 14 garantizaba que el clero, regular y secular, conservaría todos sus fueros, privilegios y propiedades”.

Por último, la investigadora de la UNAM puntualizó el importante papel de la insurgencia en la Consumación de la Independencia: “el Plan de Iguala fue el documento señero del proceso de Consumación y fue por la decisión de Vicente Guerrero, quien concedió aceptar la propuesta de Iturbide, aunque no sabemos si el líder tixtleco hizo modificaciones al documento o qué conversó con el todavía comandante del Sur y rumbo de Acapulco”.

Para el investigador de la Universidad Veracruzana y director de su Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales, Juan Ortiz Escamilla, “el triunfante primer emperador del Imperio Mexicano, Agustín de Iturbide, desdeñó la situación de las provincias y del ejército español, fortificado en San Juan de Ulúa, y de los comerciantes españoles, mexicanos, estadunidenses, ingleses y franceses”.

El académico explicó que, por una parte “las provincias, como Veracruz, estaban contrariadas y divididas porque no todos estaban convencidos de las ventajas que obtendrían con la independencia”, por otra parte “el repliegue de tropas peninsulares hacia la isla de San Juan de Ulúa separó geográficamente a las tropas en conflicto: las españolas, que defendían los intereses de la monarquía, y las rebeldes, empeñadas en consumar la independencia del incipiente país; las españolas, en alianza con los comerciantes y el apoyo de las fuerzas de ocupación del puerto, encabezadas por Manuel Rincón y Antonio López de Santa Anna, sobrevivieron hasta 1825”.

Ortiz Escamilla, autor de El teatro de la guerra. Veracruz, 1750-1825, recalcó que “el puerto de Veracruz fue el escenario de los últimos combates de la Independencia entre 1821 y 1825”. El historiador explicó que “Veracruz se convirtió en el botín más importante para al menos tres ambiciosas partes: lo que llamó “la jarochada”, encabezada por Antonio López de Santa Anna, la de los comerciantes asentados en el puerto, y la de los iturbidistas que tenían el control de todos los caminos”.

En su intervención, el académico del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (Morelia), Marco Antonio Landavazo, abordó el tema de las relaciones internacionales del plan de Independencia.

El historiador resaltó “la importancia del Manifiesto para desengaño de los incautos, en 1812, de monseñor Manuel Ignacio Gómez del Campillo, con el que quiso convencer a José María Morelos e Ignacio Rayón de desistir del proyecto independentista; el Plan de paz y guerra de José María Coss, también de 1812 y el Manifiesto de Puruarán al mundo, de 1815, donde hizo un llamado a reconocer la legitimidad del plan de independencia de la Nueva España”.

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