Reflexionan sobre los rumbos del libro en español en el siglo XXI

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Al participar en la primera mesa del Segundo Simposio Internacional, especialistas de España, Colombia y México, coincidieron en que la difusión del libro en español en el siglo XXI presenta más sorpresas que certezas, y por ello los editores y promotores deben apostar por el pensamiento abierto para continuar tendiendo puentes de conocimiento.

Bajo la moderación de Joaquín Diez Canedo, director del Fondo de Cultura Económica, participaron en la mesa «¿Hacia dónde va el libro en español?» Fernando Zapata López, director del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc), Francisco Moreno, director académico del Instituto Cervantes y el académico Rogelio Blanco.
Al iniciar la sesión en el marco de este encuentro cuyo tema es «El libro Electrónico en Español», Francisco Moreno comentó que la nuestra es actualmente la segunda lengua con mayor número de hablantes con más de 500 millones de personas, esperando que en el año 2030 el 7.5 por ciento de la población mundial hablará español.
«En este sentido, el español es uno de los idiomas que muestran los futuros más prometedores, alcanzando incluso paradojas a futuro, pues se calcula que para el año 2050 los Estados Unidos será el mayor país de hablantes de español del mundo».
Mencionó que de acuerdo a las experiencias del Instituto Cervantes en los pases hispanohablantes el 96 por ciento de los ciudadanos habla su idioma, lo cual no ocurre en países anglohablantes.
«En este tema hay que tener por tanto una especial atención en tres sectores: los grupos de dominio nativo, los de competencia limitada y los de aprendices de lenguas extranjeras, pues compartir el español aumenta un 290 por ciento el comercio bilateral entre los hispanohablantes».
Comentó que el español es la tercera lengua más utilizada en Internet, captando al 8 por ciento de los usuarios, logrando un crecimiento de hasta 800 por ciento en los años que van del 2001 al 2010.
«España, México y Argentina se encuentran entre los 20 países con mayor número de usuarios de internet, por ello el Instituto Cervantes ha iniciado un proyecto de Biblioteca Virtual que se sumará a nuestra red de 61 bibliotecas físicas a nivel internacional.
«Esta apuesta por la tecnología surge a partir del éxito que ha tenido el Centro Virtual Cervantes, con el propósito de ofrecer una biblioteca abierta las 24 horas que mantenga la misma política de desarrollo de colecciones que ya existe en las bibliotecas públicas».
Fernando Zapata mencionó en su intervención que en los tiempos que corren se confirma que la estructuración de las políticas públicas con respecto al libro electrónico se está transformando.
«En el Cerlalc sabemos que la gran mayoría de sus países miembros formulan políticas públicas en materia del libro y la lectura, mostrando la necesidad de institucionalidad cuando se habla del futuro del libro ya sea electrónico o de papel».
Recordó que el año pasado el simposio profundizó sobre la forma de actuar hacia el futuro en el campo del libro en español, exponiendo en esta nueva edición sobre los contenidos que se deben formular hacia el futuro en este contexto.
«Los cambios tecnológicos son una oportunidad para potenciar la difusión de nuestros contenidos, rompiendo las fronteras geográficas y demográficas, teniendo que estar en el centro del debate las obras de los autores y los libros».
Y agregó: «Venimos hablando de instalar estas reflexiones en las políticas públicas para lograr una inserción adecuada en nuestros países, estimulando el proceso hacia la práctica fuera de visiones apocalípticas, tomando en cuenta también las grandes ventajas que existen en este proceso de cambio».
Finalmente, el especialista español Rogelio Blanco, aseguró que desde la tablilla, al pergamino y al papel, se ha mantenido en lo que llamó «el ecosistema del libro», un autor, que es el que trasciende cualquier soporte, más allá de los formatos y las tecnologías.
«Hoy el libro electrónico tiene todavía un peso económico, tan sólo en España, muy pequeño, sin embargo sigue evolucionando, sobre todo si Google ha subido más de 50 mil títulos».
Mencionó que actualmente las cifras difieren de las afirmaciones de futurólogos, y muestran que cada vez se producen más libros en papel, calmando las posturas apocalípticas de quienes incluso hace unas décadas aseguraban que para estas fechas ya no existirían, o que el papel estaba muerto.
«Los soportes y los artilugios que nos venden diversos chatarreros no son el libro, en realidad el libro existe en los contenidos. No debemos hacer caso a los futurólogos sino al sentido común».
Y concluyó: «Fuera de la red se puede vivir, y vivir muy bien, ciertamente están ahí los nativos digitales, pero también los omnívoros culturales, estamos ciertamente ante una revolución a la altura de la que trajo la imprenta. El libro en papel es colorido, oloroso y sabroso, si un día habrá que enterrarlo habrá que hacerlo con dignidad en homenaje a los grandes beneficios que ha traído a la humanidad».