Risas, fotos y fiesta en la kermés de bienvenida en el Polideportivo de CU

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La explanada del Polideportivo de Ciudad Universitaria se vistió de fiesta: banderillas de papel crepé de variados colores dieron la bienvenida a los estudiantes de nuevo ingreso a la Máxima Casa de Estudios del estado, quienes convivieron con los que ya cursan cuatrimestres más avanzados, en un ambiente de Kermés Universitaria.
El Sol candente, poco antes de las 2 de la tarde, no impidió el paso del Rector Enrique Agüera Ibáñez, quien como cada año asistió a esa celebración de bienvenida de nuevos estudiantes que se incorporan a la BUAP, la Institución líder en cobertura escolar que en este año recibió a más de 23 mil estudiantes, uno de cada dos aspirantes, en un esfuerzo sin precedente para brindar oportunidades de estudio a un mayor número de jóvenes.
Las risas de los que transitaban por entre los puestos de comida se mezclaban con los casi alaridos de quienes subidos al «dragón» quedaban en posición de cabeza hacia el suelo.
Entre cientos de estudiantes que en grupos festejaban, el Rector Enrique Agüera era detenido a cada paso por alegres jóvenes que pedían tomarse la foto. Al centro el Rector, a los lados jóvenes vestidos con jeans y playeras tomaban su posición, la sonrisa del «wiski», el click, click, clik de la cámara fotográfica o del celular. La foto ya era historia.
Con paso lento, Agüera Ibáñez recorrió cada uno de los puestos: papas con chile y limón, paletas, aguas frescas, tacos árabes, de carne asada, al pastor; puestos de recuerdos, llaveritos, artesanías; juegos mecánicos… Todo lo necesario para transformar el sitio en una kermés de los universitarios en la que se desplazó bajo el Sol de las dos de la tarde, sin gesticulaciones, a paso lento, prodigando apretones de mano, a paso lento, brindando sonrisas, a paso lento, recibiéndolos.
Algunos funcionarios universitarios se le unieron al Rector en el camino para disfrutar, con él, de los variados antojitos. A esa hora del día, sin nubes negras, sí un Sol inclemente, el grupo se despojó de los sacos para fundirse entre los relajados jóvenes que no cesaron de reír y festejar como ocurre en toda fiesta. Una fiesta de los universitarios que se reconocen como parte de una de las mejores universidades de América Latina, la BUAP.