
Como un actor versátil, dedicado, confiable, dueño del personaje al que le daba voz y cuerpo, así definió al actor Joaquín Cordero, el presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Rafael Tovar y de Teresa.
Con la presencia de la primera dama de México, la señora Angélica Rivera de Peña; el presidente del Conaculta, Rafael Tovar y de Teresa; la directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes, María Cristina García Cepeda; y los hijos del actor, David, Antonio, Gabriel y Claudia Cordero, se realizó la primera guardia de honor.
Amigos, familiares y seguidores rindieron un emotivo homenaje de cuerpo presente al actor, este jueves 21 de febrero en el Palacio de Bellas Artes.
El féretro arribó al vestíbulo del recinto de mármol en punto de las doce del día, en medio de aplausos de decenas de asistentes que acudieron a darle el adiós a una de los últimas figuras de la llamada Época de Oro del cine mexicano.
«La herencia que nos deja es muy grande. Se hará más grande con el tiempo», aseguró el titular del Conaculta, quien recordó que Cordero tuvo la oportunidad de encarnar diversos personajes emblemáticos del cine, desde un médico citadino que regresa a su pueblo natal en El río y la muerte de Luis Buñuel, hasta el pendenciero del rancho en Yo soy gallo donde quiera, o el amigo de Pepe «El Toro» al dar vida a Lalo Gallardo, boxeador que fiel a sus principios, muere accidentalmente en el ring.
«Cordero hizo de la lealtad a su público y a su profesión las causas de una de las trayectorias más sólidas. Fue respetado por derecho propio, admirado por su trabajo y querido por su enorme cariño a lo que hacía».
El féretro del actor salió del Palacio de Bellas Artes a la una de la tarde al grito de: «Te queremos, Joaquín, te queremos», entre aplausos, porras y muestras de cariño.
Fallecido el pasado martes, víctima de un paro respiratorio a los 89 años de edad, Joaquín Cordero realizó más de 200 películas a lo largo de sus casi siete décadas de trayectoria.
Cordero tuvo la oportunidad de alternar con estrellas de la talla de Pedro Infante, Pedro Armendáriz, Marga López y Sara García, personas con las que convivió, aprendió y a los que acompañó en diversas cintas.
Entre sus películas más conocidas figuran Quinto Patio (1950, Raphael J. Sevilla), Las dos Huerfanitas (1950, Roberto Rodríguez), Pepe «El Toro» (1953, Ismael Rodríguez) y El libro de Piedra (1968, Carlos Enrique Taboada), entre otras.( (
En 1951, recibió un premio Ariel en la categoría de Mejor Coactuación Masculina por la película Las dos Huerfanitas.( (













