lunes , noviembre 30 2020

Si tiene diabetes, proteja la salud de sus riñones

La insuficiencia renal crónica (IRC) es uno de los principales problemas de salud pública en México y, de acuerdo con la Fundación Nacional del Riñón1, más de un tercio de quienes viven con diabetes mellitus tipo 2 (DMT2) puede desarrollarla debido al descontrol de sus niveles de glucosa en sangre, llevándolos a sufrir discapacidad y muerte prematura con la consecuente carga económica y social que implica.

En el marco del Día Mundial del Riñón, a celebrarse el próximo 8 de marzo, la Sociedad Internacional de Nefrología y la Federación Internacional de Fundaciones Renales advierten sobre la necesidad de que la gente con diabetes proteja la salud de sus riñones mediante la adopción de un estilo de vida saludable que incluya dieta, ejercicio y, sobre todo, el uso de fármacos de prescripción médica como antidiabéticos orales e insulina.

La Dra. María Elena Sañudo, endocrinóloga y médico internista, indica que la IRC es cada vez más común en países como México, donde se tienen hábitos alimenticios poco saludables con un estilo de vida sedentario, lo que provoca un aumento de la grasa corporal e incrementa la prevalencia de enfermedades crónicas como la diabetes, que afecta a más de 346 millones de personas en el mundo2, de las cuales más de 7 millones son mexicanos3.

Desafortunadamente, aún con la oferta farmacológica existente, el 93.7%4 de los adultos con DMT2 no alcanza sus objetivos glucémicos, por lo que tienen más posibilidades de padecer insuficiencia renal, caracterizada por la pérdida progresiva e irreversible del funcionamiento de los riñones y que usualmente requiere hemodiálisis, diálisis peritoneal o trasplante para preservar la vida.

Para prevenir o retrasar esta complicación, que afecta a más de 129 mil personas en nuestro país5, la Dra. María Elena Sañudo señaló la necesidad de que los pacientes cuenten con alternativas terapéuticas que les ayude a controlar su diabetes en cualquier etapa y con menos efectos secundarios como hipoglucemia, aumento de peso o riesgo cardiovascular, los cuales generalmente se asocian a una mayor tasa de abandono en quienes padecen enfermedad renal o hepática.

Y es que, a su juicio, “muchos antidiabéticos orales tradicionales no son recomendables para ellos, ya que la disfunción del riñón puede hacer que el fármaco sea inefectivo, se acumule en el organismo con consecuencias tóxicas o prolongue su efecto más allá de lo deseable causando hipoglucemias graves”.

En ese sentido, destacó la importancia de que los médicos evalúen la conveniencia de terapias innovadoras como Linagliptina6, medicamento perteneciente a una nueva clase de inhibidores de la dipeptidil peptidasa (DPP-4) que, a través de un mecanismo inteligente de acción, aumenta la secreción de insulina producida por el páncreas, disminuyendo así los niveles de glucosa en sangre de manera eficaz, sostenida y segura, lo que significa que no causa hipoglucemias ni riesgo cardiovascular.

La especialista sostuvo que, a diferencia de otros inhibidores de la DPP-4, esta alternativa médica tiene alto perfil de tolerabilidad y es el único cuya vía de eliminación es principalmente biliar e intestinal (sólo 5% se excreta por riñón), por lo que no requiere ajuste de dosis en pacientes diabéticos tipo 2 con deterioro renal o hepático.

Este medicamento es una de las cuatro moléculas que la alianza global entre Boehringer Ingelheim y Eli Lilly desarrolla para traer beneficios claros a pacientes con necesidades insatisfechas, de ahí que desde el año pasado se encuentra disponible en México y ya incluído en el Cuadro Básico de Salud.

Sobre la diabetes2

En el mundo hay más de 346 millones de personas que viven con diabetes mellitus tipo 1 y 2. Se calcula que en 2004 fallecieron 3.4 millones de personas como consecuencias del exceso de glucosa en la sangre. Más del 80% de las muertes por diabetes se registran en países de ingresos bajos y medios. Casi la mitad de esas muertes corresponden a personas de menos de 70 años y un 55% a mujeres. La OMS prevé que las muertes por diabetes se multipliquen por dos entre 2005 y 2030. La dieta saludable, la actividad física regular, el mantenimiento de un peso corporal normal y evitar el consumo de tabaco pueden prevenir la diabetes mellitus tipo 2 o retrasar su aparición.

La diabetes mellitus tipo 2, también llamada no insulinodependiente o de inicio en la edad adulta, representa el 90% de los casos mundiales y se de debe a una deficiencia de insulina producida por el páncreas o a una resistencia del cuerpo a la acción de ésta, lo que daña los pequeños vasos sanguíneos de órganos como corazón, riñón, ojos y cerebro, principalmente.

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