Damasco.-La cancillería siria calificó hoy de horrendo crimen la muerte de al menos 15 niños tras ser vacunados contra el sarampión, en dosis administradas por grupos armados y enviadas por Turquía.
La agencia oficial de noticias Sana reveló que el Ministerio de Relaciones Exteriores envió sendas cartas al secretario general de la ONU y al presidente del Consejo de Seguridad para denunciar el incidente y exigió una investigación.
Siria fue sacudida por el crimen, más bien una catástrofe humana, consecuencia de la connivencia entre instituciones de salud ficticias pertenecientes a organizaciones terroristas y las autoridades turcas, destacan las misivas.
Recuerdan que el suceso ocurrió esta semana en la norteña provincia de Idleb, ocupada parcialmente por las bandas extremistas.
Los menores recibieron «dosis de vacunas contaminadas, venenosas y caducadas contra la enfermedad del sarampión, provenientes de fuentes desconocidas», afirma el ministerio.
Las cartas recordaron que Damasco, en colaboración con la OMS y la Unicef y otras ONG nacionales, realizó decenas de campañas de inmunización exitosas contra varias enfermedades y epidemias durante el conflicto iniciado en marzo de 2011.
«Siria condena este crimen horrible perpetrado contra niños sirios inocentes y reitera su compromiso de cumplir con sus obligaciones, en particular aquellas relacionados con la protección de los derechos del niño», aseguran las misivas.
Asimismo, exhortan a la ONU a cumplir con sus obligaciones, relativas a la resolución 2165, según la cual las agencias humanitarias internacionales deben instruir al gobierno sirio de sus planes y actividades antes de utilizar las rutas de conflicto y los pasos fronterizos.
Este acto criminal y la violación flagrante de la ley internacional y los derechos humanos por parte de los cabecillas de las organizaciones terroristas armadas y las autoridades turcas, requiere una clara condena por parte de la comunidad internacional, reitera la cancillería.
También solicita una investigación inmediata para sancionar a los responsables de esta catástrofe, entre ellos los funcionarios turcos que facilitaron las vacunas.





