Teatro y ciencia se fusionan en la obra teatral de Harold Pinter

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Teatro y ciencia

La historia que presenta Harold Pinter en Una especie de Alaska hace que confluyan diversos temas, que van de la solidaridad humana a una profunda reflexión sobre el sentido de la vida; la obra es dirigida por José Caballero, comenzará temporada el 2 de marzo en el Círculo Teatral –Veracruz 107, colonia Condesa. La pieza ofrecerá funciones de viernes a domingo (reservaciones al 55531383) y cuenta con el apoyo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes.
Lucero Trejo, Verónica Merchant y Sergio Cataño, protagonizan esta obra en la que el espectador conocerá la vida de Deborah, una mujer que es víctima de una encefalitis letárgica, de la que sale luego de 30 años.
La acción se ubica en ese momento, en el despertar de esta persona, que comienza a retomar su existencia al tiempo de conocer todo lo que su enfermedad provocó en su familia, pues su hermana se dedicó a cuidarla; el doctor que la atendió le ayuda ahora a enfrentar este proceso de recuperación.
Para Caballero, este texto de Pinter es de los pocos que logran unir al teatro con la ciencia, «pues el tema de la enfermedad de Deborah en verdad existe, es muy raro, pero hay personas que la padecen y que efectivamente lograr superarlo, claro que los detalles de cómo lo logran y el entorno familiar en que se encuentran son distintos en todos los casos.
Pero esa es parte de la genialidad del autor, que logra unir estos dos mundos aparentemente sin relación –el teatro y la medicina–, para encontrar, tanto sus posibles vínculos, como lo necesario para desarrollar una historia en que aparecen otros temas mucho más vinculados con la existencia del ser humano, con la vida misma y por tanto, universales».
El director de escena comentó también, que de esta manera Pinter reflexiona en esta obra sobre la propia condición humana, la cual consideró es uno de los espectáculos más complejos y maravillosos que existen en nuestro mundo, por lo que para lograr este montaje, la escenografía es completamente austera y los lugares y situaciones planteados, son creados por los actores.
También señaló que el proyecto encontró en el Círculo Teatral su mejor escenario, pues requiere de un espacio y ambientes de intimidad para alcanzar los tonos y emociones que se conciben en esta historia, «no me imagino presentar esta obra ante más de cien o doscientas personas, sería un error.
«Lo que plantea el autor en esta obra en particular, requiere de intimidad entre los actores y los espectadores, porque de otra manera se perderían los detalles de su interpretación, que necesariamente requieren de mucha fuerza para ser convincentes, pues imaginen lo que es despertar y darse cuenta de que han pasado 30 años de su vida… de entrada, es un planteamiento que confronta al espectador con muchas reflexiones».
Para Lucero Trejo, quien interpreta a Deborah, ésta es una de las obras más importantes de su vida «porque su construcción me ha hecho despertar muchas emociones que pensé olvidadas en mi repertorio interpretativo, incluso a nivel físico, pues me pareció correcto consultar a algunos médicos acerca de cómo pasan estas cosas, para conocer cómo serían sus gestos y movimientos.
En el plano personal, también representó un despertar, pues el tema de la relación con la familia es algo que coincide en mi vida en este momento, es decir, también hay muchos cambios en ella, generados por diversas circunstancias, pero cambios al fin, que como buena actriz, me sirvieron para crear este personaje».

 

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