Hipólito Contreras/
La mala alimentación es una tendencia mundial debido a los cambios tecnológicos, políticas de gobiernos, penetración de los medios de comunicación, crecimiento de las ciudades, esto ha llevado al desarrollo de los malos hábitos alimenticios, el crecimiento de la obesidad y de enfermedades
Una mala alimentación en los trabajadores impacta en una baja de 20 por ciento en su productividad, por lo que las empresas deben considerar tomar medidas a fin de mejorar la salud de sus colaboradores y su rendimiento.
Zaira Valderrama Álvarez, responsable del programa de Acción Alimentación y Actividad Física de la Secretaría de Salud, afirmó que es necesario tomar medidas como generar campañas de concientización, mejora de hábitos alimenticios y promoción de activación física.
Comentó que si se aplican estas medidas se verán reflejadas en términos de productividad, toda vez que “una alimentación incorrecta repercute en los hábitos alimentarios y estilos de vida de una persona”.
Otro de los principales factores que afectan a este sector económico de la población son aquellas personas que presentan obesidad, diabetes o hipertensión, los cuales, sostuvo, generan mayor ausentismo laboral.
Indicó que de acuerdo a un estudio publicado por la Organización Internacional del Trabajo revela que la mala alimentación provoca pérdidas de hasta 20 por ciento en la productividad, debido a que una alimentación inadecuada, afecta en primer lugar la capacidad de concentración de cualquier persona.
En este contexto, la especialista recomendó no omitir las comidas y contar con horarios establecidos, pues relegar el horario de comida afecta la calidad de alimentos que se ingieren, debido a que al sentir hambre intensa se opta por comida que produzca una rápida sensación de saciedad, como es el caso de las grasas y los carbohidratos.
De igual forma, Zaira Valderrama menciona que es posible conseguir cambios para un estilo de vida saludable con acciones como desayunar diariamente previo a iniciar su jornada laboral, e incluir suficientes verduras y frutas a su dieta, aumentar el consumo de agua diariamente, realizar actividad física, acercarse a los servicios de salud para informarse sobre alimentación.
Señaló que la mala nutrición es uno de los grandes problemas de la vida moderna, debido a las prisas y a los horarios complicados se ha generado que la comida chatarra gane terreno y su exceso en grasas saturadas, sal y calorías, puedan dañar nuestra salud.
Si no tenemos una dieta balanceada y equilibrada, que contemple todas nuestras necesidades de nutrientes, vitaminas y fibras, entonces estamos hablando de una mala alimentación, la que puede disminuir la respuesta del sistema inmunológico, alterar el desarrollo físico y mental e incrementar la vulnerabilidad a las enfermedades, afirmó.
Desafortunadamente, expuso, no terminamos de comprender los riesgos y la importancia de este tema y seguimos con nuestros malos hábitos alimenticios.
Destacó que la insuficiencia en frutas y verduras constituye uno de los principales factores de riesgo para la mortalidad a nivel mundial, adicionalmente causa cerca de un 19 por ciento de los cánceres gastrointestinales, 31 por ciento de las cardiopatías y 115 por ciento de los accidentes cerebro vasculares, recomienda incluir al menos 400 gramos diarios de frutas y verduras para prevenir enfermedades crónicas como el cáncer, la obesidad, las cardiopatías o la diabetes.
Un niño debe consumir unas dos mil calorías diarias y que, la mitad de ellas, fuese cubierta por los hidratos de carbono, un tercio por las grasas y el resto por proteínas, pero en lugar de comer pan, arroz o legumbres, los niños están comiendo dulces, refrescos y golosinas.
Aparte del consumo de alimentos con alto contenido en grasas y azúcares, el sedentarismo de muchos niños los hacen más obesos. El practicar una actividad física es esencial a su crecimiento y a su salud. El estilo de vida que llevan los niños también ha cambiado mucho. La mayoría de las actividades que realizan se concentran en torno a la televisión, al ordenador y a los videojuegos. Muchas familias, por la falta de tiempo o por comodidad, acaban dejando a los niños delante de la televisión toda una tarde, en lugar de llevarlos al parque o a cualquier otra actividad que les favorezcan más.
Los juegos al aire libre, las excursiones, los deportes, etc., son cada día sustituidos por actividades sedentarias. Según las últimas encuestas, los niños españoles pasan una media de 2 horas y media diarias viendo la televisión y media hora adicional jugando a los videojuegos o conectados a la Red.
Existen, agregó, además del mal hábito alimentario y la falta de actividad física, que son los que encabezan los motivos por los que la sociedad tenga sobrepeso, otros factores que determinan, puede haber influencias sociales, fisiológicas, metabólicas y genéticas.
Un niño con padres obesos, por ejemplo, estará predispuesto a ser obeso también. Sea por una cuestión social, de mal hábito alimentario, o por genética. También se puede presentar obesidad en caso de que el niño sufra algún trastorno psicológico, afirmó Zaira Valderrma.







