
« run run se fue pal norte, no sé cuándo vendrá… « . Violeta Parrra.
Con cariño y amor para Claudia Zavala, abogada y preocupada por los que no están con nosotros.
La cifra es escandalosa, los datos proporcionados por Miguel Ángel Osorio Chong, son una pequeña arte del desastre que vive el estado mexicano, hablar de 27 mil desaparecidos puede parecer algo menor dentro de las estadísticas o lo que es peor, reconocer que aún falta más para revisar con precisión qué es lo que sucede con las profundas heridas que vive la sociedad. La diáspora no es sólo un dato o un número, sino también evidencia de autoritarismo, negligencia y corrupción.
El problema de los «desaparecidos» en nuestra patria, no es nuevo, tampoco es un asunto que ahora tenga que ver con la numeralía o la posible recomposición de estructuras al interior del sistema político ´, mucho menos debe ser un asunto meramente de banderas partidarias o de reacción ante el grave problema de violencia que vivimos. Hay que saber tener diferencias y referencias, sin que ello implique hacer menos la tristeza de miles de familias, antes, al contrario, debe reconocerse la falla de los órganos del estado ante está difícil situación.
¿Dónde están los datos? ¿Dónde están los nombres? Acaso el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) sólo sirvió para la persecución política en los últimos 14 años de gobierno, o lo que es peor, la inteligencia del estado únicamente se ha concentrado en la represión y vigilancia hacía los disidentes y las secretarías de seguridad pública en el país se han concentrado en fomentar el ataque contra quienes se oponen a las políticas económicas o de distinto tipo aplicadas por los gobiernos en sus distintos niveles. Es la «criminalización de la protesta social « con información controlada por unos cuantos y en los gobiernos de los estados hay autoritarios y prepotentes que manejan a su antojo todo tipo de información política y social. La guerra contra el narco es sólo un asunto de conveniencia para ellos.
Nadie puede estar al margen, aunque diga lo contrario, es una situación que agravia y repercute en todos los sentidos, casi todos tenemos conocidos o sabemos de casos de desaparición, rapto, secuestro o asesinato. Esa es la degradación de la convivencia en una sociedad que supuestamente debe tener las más elementales reglas de convivencia. A ello ha y que sumar el robo, el secuestro « rápido y furioso « o la compra- venta de niñas, jóvenes e infantes en regiones identificadas. ¿A poco no es un secreto a voces el asunto de las fronteras norte y sur? ¿Qué pasa con Tlaxcala, Puebla, Guadalajara, D.F. ó Oaxaca y Chiapas? Hay que denunciar dicen, lo hacen muchos. ¿Para qué y con quién?
Tengo amigos que perdieron la razón , otros murieron sin saber jamás que paso con los suyos, otros se fueron a vivir al extranjero y muchos viven con una eterna crisis de « inseguridad, persecución y miedo « que involucra a delincuentes y policías y a instituciones de « seguridad pública. Son los agraviados que no entran en las estadísticas del sistema de « seguridad nacional «, más aún, las familias desintegradas no son parte del problema, pues cada caso supuestamente es individual y único. Falta de responsabilidad y escasa atención al proceder y actuar del sistema judicial en México.
Toda protesta contra las políticas neoliberales y depredadoras está plenamente documentada, los gobiernos federal, estatal y municipal aplican un autentica defensa de los poderes fácticos y protegen a las compañías depredadoras con insignia extranjera, se venden a quien les paga y entrega bienes y recursos para proteger intereses privados, antes que actuar en defensa de los bienes públicos. Así sucede con el agua, la minería, las costas, los usos de suelo o la obra pública. No tienen llenadero. El poder y la ambición corrompen, ya no son negocios lícitos, sino acuerdos mafiosos que se hacen a espaldas de la sociedad y violen tanto las elementales reglas que supuestamente deben de respetar.
Ahora se insiste en el poder del « narco « y sus bandas organizadas. Se habla de la opresión, cobro de cuotas, rentas y amenazas. Bueno, ¿entonces todo eso es nuevo? ¿Felipe Calderón, Zedilllo, Fox – que realizo un pacto- o García Luna no tenían información? Ese es el asunto, la verdad es que los llamados «Coordinadores de Seguridad Pública en Estados, Regiones y en el gobierno federal, conocen acuerdan y conviven con la delincuencia organizada. Ellos mismos son delincuentes con nombramiento oficial. ¡No nos hagamos! ¿Nombres? Ustedes saben más que yo.
Agua, tierra, recursos naturales, presidencias municipales y territorio, son hoy objeto de compra-venta. Él que tenga más dinero accede al poder como negocio y para ello usan a los partidos políticos como franquicia, el PRD, PAN y PRI son parte de su control y algunos de sus dirigentes son controlados en todas sus decisiones. Partidocracia, plutocracia y oligarquía, juntos, hacen de las suyas son una dictadura que envuelve en la miseria, el atraso y la violencia a los mexicanos. Ellos, con sus medios de comunicación a modo, dictan la «agenda nacional y señalan a enemigos de la patria «, abusan de todo y de todos.
¡Desaparecidos presentación! Consigna olvidada. ¡Basta de sangre y no más violencia! Palabras que a veces se lleva el viento. Hoy más que nunca debemos exigir cuentas a las instituciones del Estado mexicano y saber qué pasa con las Comisiones de Derechos Humanos pero también revisar el papel del Poder Judicial, y hacer una evaluación pública de las actividades de los responsables del a Seguridad Pública en Estados y Municipios Otro asunto a atender, es que una vez agotadas las instancias nacionales, debemos acudir a los organismos internacionales, revisar convenios sobre Derechos Humanos y conformar una gran coordinación con Organizaciones No Gubernamentales a favor de la presentación de los desaparecidos, el esclarecimiento de las muertes provocadas por el narco y el estado mexicano y elaborar una lista real de aquellos que están ausentes, por violencia, empleo, migración o represión. Es el momento, formemos la Comisión Nacional contra la Violencia y Contra la Criminalización de la Protesta Social. Defendamos derechos, tierra, soberanía, energéticos y por la libertad de expresión y organización. Se puede y se debe.
P.D. La libertad se ejerce, los derechos se defienden. Sí no hay pensamiento, ideología y compromiso, estamos condenados a vivir las peores pesadillas del mundo ya vividas. Hitler, Musolini y Franco, pero también Pinochet, Somoza y Batista, hicieron lo que a su antojo ordenaron, por falta de conciencia y organización de la sociedad. Vamos con un Proyecto Ciudadano, aquí van a encontrar Amor y Fraternidad. Mail: nor.amaya@live.com.mx ; Twitter: @AMAYASI –






