El Ferrocarril es un patrimonio industrial que debe analizarse y protegerse en toda su complejidad, afirmó el doctor José Luis Lalana Soto, al hablar del surgimiento y los cambios que sufrió este medio de transporte, que no siempre pudo enfrentar la modernidad que llegó con la electricidad.
Al participar en el Primer Coloquio Internacional para la Conservación del Patrimonio Cultural Ferrocarrilero, que se desarrolla en el edificio de la Aduana Vieja de la BUAP, el profesor investigador del Instituto Universitario de Urbanística de Valladolid, España, recordó que sus antecedentes están en los primeros vagones utilizados para sacar y transportar minerales en Inglaterra.
En su conferencia «El Ferrocarril como patrimonio: arquitectura, industria y paisaje», reconoció que el sentimiento de pérdida que se dio cuando empezaron a cerrar estaciones o disminuyó el servicio al no poder enfrentar la modernidad y el avance urbano, llevó a investigadores a profundizar en su estudio y buscar la protección de este patrimonio histórico.
El Ferrocarril está muy ligado al desarrollo de la minería y la industria y el reto es estudiarlo en su totalidad, con cada uno de sus elementos: si se colocaron dos puertas en un salón, se diseñaron determinados sistemas de redes, dejaron espacios libres o construyeron estaciones en determinado lugar, es porque había una razón para hacerlo.
En todo ello hay una complejidad que se tiene que analizar, porque no son sólo las vías, son también los puentes por donde pasaba, o pasa, las transformaciones sociales que provoca con su llegada, entre otros, explicó el académico, quien ha profundizado en la historia de 150 años del Ferrocarril en Europa.
El paisaje, dijo el doctor Lalana Soto, también se transforma, porque «no es lo mismo ver un campo de trigo libre, que verlo cuando pasa el ferrocarril; los túneles que se abren para darle paso, porque por su misma estructura no puede subir o bajar pendientes y la pregunta es, si ¿éstos también deben protegerse como parte del patrimonio?
Destacó la importancia del Ferrocarril en la cultura y la muestra está en los grandes pintores europeos que plasmaron en sus obras: maquinas, puentes y estaciones, así como el interés actual por conservar importantes edificios que funcionaron como estación y que hoy están convertidos en museos.
De este patrimonio industrial se tienen poca información sobre sus talleres, porque no se llevaba una bitácora que hablara de lo que se hacía y cómo se trabajaba, información que se está rescatando a través de la historia oral.









