jueves , abril 15 2021

En lugar de preguntarnos si nos compramos los zapatos perfectos, deberíamos cuestionarnos qué estamos haciendo con nuestro tiempo: Ruy Feben

Vértigo. Es lo que el escritor Ruy Feben busca provocar con su nuevo libro Vórtices viles, un texto que a través de once cuentos de ficción especulativa, ciencia ficción, fantasía, misterio y terror pondrán a prueba la imaginación del lector.

El licenciado en comunicación por la Universidad Iberoamericana, ha escrito este volumen para hacer reflexionar al lector sobre la utilidad que le da a su tiempo y para mostrar que el mundo real y el imaginario que solemos tomar como dos antónimos en realidad están mezclados, «ya que nosotros estamos en un mundo real en el que caminamos y comemos, pero nuestra vida real, la verdadera, no pasa ahí, es todo lo que fantaseamos, futureamos, imaginamos y deseamos.
Vivimos en un mundo atiborrado de cosas; chamba, edificios, coches, subidas y bajadas de la bolsa y en donde todo es muy caótico. Estamos en un momento en el que es bien difícil la plenitud para la mayoría de la gente y mientras nuestras preguntas son si ya pagamos la renta o si adquirí los zapatos que tenía que comprar, es decir, sobre cosas muy cotidianas y sencillas, las preguntas que nos deberíamos hacer es qué estamos haciendo con el tiempo, con la crueldad, con la venganza, qué estamos haciendo en la gran imagen, no en el detalle».
Once son las historias contenidas en este libro coeditado por la Dirección General de Publicaciones del Conaculta a través del Fondo Editorial Tierra Adentro y la Secretaría de Cultura de Colima, en donde las realidades paralelas, la locura, la vida monótona, la soledad, la muerte, el destino, el suicidio, la magia, la venganza, el paso del tiempo, los superhéroes, los videojuegos, los problemas psicológicos y las heridas del alma se hacen presentes.
«Son cuentos temáticos que evitan la anécdota y en los cuales reflejo temas que todo el tiempo traigo en la cabeza, que además son cosas actuales y que los autores que me interesan –entre ellos Jorge Luis Borges– los tratan todo el tiempo. En este sentido, no es un libro usual o fácil, es un texto complejo en donde los cuentos nunca acaban diciéndote exactamente qué pasó, por el contrario, buscan provocar muchas preguntas al lector, cuestionarlo sobre la realidad y generarle un poquito de vértigo que en la vida a veces es necesario».
En Vórtices viles, el también autor de reportajes, crónicas y entrevistas, nos presenta diversos personajes que viven en un mundo al que ya no pertenecen, esperando un futuro deslumbrante, creyendo que aún son niños, perdidos en el mar de su locura, que pasan su vida durante más de doce horas en una oficina haciendo cosas que en nada ayudan a la evolución, que creen que su vida se está yendo por la borda y buscan en la psicología una respuesta satisfactoria o simplemente que se encuentran atrapados entre el ayer y el hoy.
Mephibusheth Alpízar, un hombre excéntrico y fantasioso, su sobrino un hombre que cree que es inútil y que su vida es como un boceto desechado; Eduardo Cuervo un especialista en videojuegos que años después logra vengarse de los maltratos de su hermano; La tribu guara-bototí, un grupo de personas que viven como animales en un sitio que no tiene tiempo; Un hombre que siempre sueña lo mismo; Un antropólogo con cáncer que vive cosas extrañas y estudia el destino y las manías de cada ser humano, y Teresa Peña, una anciana con heridas en el alma que vive atrapada en el pasado, son algunos de los protagonistas de este libro.
«Son personajes que tienen un referente real, los cuales construí con elementos muy cercanos a mí o familiares, los cuales volví extraños para que cada historia funcionara, ya que buscaba una cercanía pero que tuviera mecanismos que fueran absolutamente desconcertantes.
Por ejemplo, en El Aqueronte, aparece un hombre en sillas de ruedas, que como yo, es calvo y tiene cosas del Profesor X, es decir, un marco relacionado con el universo de los cómics que me gusta. O en Saudade en donde sale una comuna de modelos brasileñas que para mí fueron reales, ya que vivía en un edificio en donde coexistía un brasileño que era una pesadilla al igual que el de la historia».
Para Ruy Feben todos los cuentos de Vórtices viles deben ser leídos en su totalidad para poder comprender el mensaje contenido en el libro, sin embargo considera que el cuento imperdible es el último: Experimento 18681, ya que es la llave para abrir todos los demás y poder descifrarlos.
«Además ese cuento expresa muy bien lo que para mí el hecho de escribir y lo que creo no solo de eso, sino de la vida como tal. También fue el más difícil de redactar, una monserga que me tomó cinco meses. En general todos son buenos ya que tienen una espiral que surge de una historia muy particular la cual sucede en un mundo muy irreal que al final se acaba extrapolando y explicando todo un universo que será sorprendente para el lector».

 

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