
En El último arrecife en tercera dimensión los personajes no saben cómo enfrentar al mundo. El hastío, la confusión y el vacío forman parte de sus vidas, mientras esperan que algo, lo que sea, suceda.
La obra inició temporada la noche de este lunes 22 de septiembre en el Foro La Gruta, del Centro Cultural Helénico, aborda una serie de problemas que, de acuerdo con la autora y directora Mariana Gándara, imperan en nuestros tiempos.
Inspirado en cuentos del escritor estadounidense Tao Lin (1984), El último arrecife en tercera dimensión presenta tres relatos cortos que por momentos pasan de la descomposición y la angustia al sarcasmo y el sinsentido.
El objetivo es sumergir a los espectadores en una experiencia introspectiva donde las historias se relacionan de forma temática y no en la trama.
«Tienen este hilo conductor de la soledad, el aislamiento y cómo esta sensación de apatía y vacuidad en realidad es una respuesta a una angustia que vivimos a niveles que nunca antes habíamos experimentado como humanidad. Nunca antes habíamos tenido tantas herramientas para comunicarnos y, al mismo tiempo, tanta gente medicada para lidiar con la depresión».
De acuerdo con Mariana Gándara, Tao Lin es un escritor joven que explora esta banalidad en el lenguaje utilizado en las redes sociales y chats para generar universos más profundos de lo que parecen en la superficie.
«En estos cuentos encontré un material que me hacía quedarme con la idea de que eran universos que podían ser trasladados y traducidos a un entorno dramático y que podían funcionar muy bien».
En Crucero en tres días una familia emprende un viaje a Las Bahamas para encontrarse con sus propias desgracias y carencias, mientras que en Zona de fauna un calamar gigante irrumpe en la vida de un par de niños que cargan a cuestas con la inestabilidad de sus padres.
En la primera historia cada uno de los personajes ve por sí mismo, en un egoísmo que los conduce a la desesperación, la locura y la incomprensión. Son seres que nunca terminan por comunicarse en un juego por momentos demencial.
Lo absurdo se vuelve eje de Zona de fauna cuando un enorme molusco es quien describe todas las atrocidades y las sinrazones que imperan en la humanidad contemporánea, como el apego que las personas tienen por la televisión y el consumo de antidepresivos.
Por último, en Sasquatch se invita a los espectadores a salir del foro para ir al estacionamiento del Centro Cultural Helénico y conocer a Chelsea, una mujer con sobrepeso y problemas para relacionarse con las personas, que aguarda en un automóvil como todos los días para evitar el aislamiento.
Esta es una historia en la que la protagonista asume su soledad en un tono tragicómico, irreverente e incluso retador. Ante el público comenta que celebra su cumpleaños en medio de un ambiente de desdicha y rodeada de comida chatarra. Así es como asume su existencia.
«No se trata de una obra apologética, no es una pieza en la que la gente va a recibir una palmada en el hombro, pero sí creo que da pie a la esperanza. Es una obra que al final puede estar llena de luz al transitar por muchos claroscuros», comentó la directora.
Agregó que es fundamental generar espacios en los que pueda surgir la esperanza y el teatro es uno de ellos. «Es un arte de la presencia y del instante. Hoy en día consumir historias es lo más fácil, pero encontrarnos con experiencias es algo que llama más la atención», dijo.
«Tengo la firme convicción que el teatro es una de las artes en las que podemos encontrar una especie de oasis para generar comunidad. Hoy está demostrado que la sensación de soledad genera un malestar físico. Estamos hechos para estar en grupo, porque sobrevivimos mejor».
En el montaje participan Antón Araiza, Ana Valeria Becerril, Sebastián Bernal, Regina Flores Ribot, Marco Norzagaray, Abril Pinedo, Roberto Ríos Raki, Miriam Romero, Mahalat Sánchez y Mariana Villegas.
El último arrecife en tercera dimensión se presentará con funciones los lunes, a las 20:30 horas, en el Foro La Gruta, del Centro Cultural Helénico, ubicado en avenida Revolución 1500, colonia Guadalupe Inn. $150.



