jueves , abril 15 2021

Huitzilan de Serdan tiene una historia que vale la pena recordar

Por Imelda Villanueva Gómez.-

Huitzilan de Serdán es un municipio indígena, que se localiza en la Sierra Noroccidental del estado de Puebla: Su población está integrada mayormente por indígenas nahuas, y su fuente de trabajo es la producción de café. La vida en Huitzilan, hasta antes de 1984, era de constante tristeza y terror, daba la sensación de ser el fin de su mundo, pues los caciques y sus sicarios de la Unión Campesina Independiente (UCI), asesinaban a los campesinos para quitarles sus tierras, convirtiéndolo en un poblado de huérfanos, viudas y emigrados. Sumidos en la ignorancia y el olvido por las autoridades estatales y federales, la impotencia envolvía a los seres de este pueblo, porque no se podían defender.

Los crímenes se cometían cobardemente contra niños y mujeres, eran asesinados por la espalda o en emboscada, en pleno día y frente a otras personas, con la finalidad de mantener el terror en todo aquel que pensara atreverse a alzar la voz contra las injusticias. No existía autoridad, la única ley era la que aplicaban los cobardes y las manos asesinas. Los asesinatos de opositores se cometían a plena luz del día, y el cadáver no podía ser levantado y sepultado por sus familiares, pues el castigo era ser baleados en el momento mismo del intento.

Todo el abasto estaba en manos de los ricos huitziltecos quienes, de ese modo, lucraban con la violencia. Estaba prohibida toda reunión política de los ciudadanos y, en particular, todo intento de organizar elecciones municipales, so pena de la vida. Afortunadamente, las cosas pudieron cambiar gracias al Movimiento Antorchista Nacional.

Actualmente, Huitzilan de Serdán es un pueblo de progreso y bienestar, tiene una importante infraestructura educativa que va desde el jardín de niños, enseñanza primaria, secundaria, bachillerato y una escuela normal superior. Cuenta con un auditorio, calles pavimentadas, un hospital, unidad deportiva, y se ha ampliado la producción y el mercado del café que producen. Las autoridades aplican, en todo el municipio, un plan de desarrollo cultural y deportivo para su población.

Por todo esto, Huitzilan se ha convertido en un ejemplo vivo para todos los pueblos, no únicamente de la región, sino de todo el país. Los pueblos de toda la geografía nacional deben saber de este trabajo, porque así sabrán que es posible darse a la tarea y a la lucha por transformar sus comunidades. Deben organizarse y luchar por aplicar el proyecto del Movimiento Antorchista, pues la práctica demuestra que ésa es la manera de garantizar un verdadero desarrollo. El Movimiento Antorchista busca el bienestar de la gente trabajadora, busca una vida digna para todos, y con sus hechos en Huitzilan y en todos los municipios donde gobierna, queda demostrado que no sólo se trata de discursos de circunstancia.

Tuve la oportunidad de visitar Huitzilan de Serdán. Es un pueblo muy hermoso, es increíble imaginar que entre las montañas exista tanto desarrollo, se vive un ambiente de bienestar y de orgullo al mismo tiempo. Pude comprobar, una vez más, que un pueblo organizado y guiado por el deseo de justicia y progreso y, sobre todo, dispuesto al trabajo arduo, puede transformar el horror en tranquilidad para el pueblo, la miseria en paz y progreso. Conocí a la familia de un pariente que, por cierto, la escuela primaria lleva su nombre: Fulgencio Sánchez Martínez. Él fue profesor y activista de Movimiento Antorchista, quien desafortunadamente cayó también víctima de la injusticia del cacicazgo, que asoló a este pueblo, y que acecha buscando el momento de retomar el poder con el que dominaba a los huitziltecos. El pueblo organizado no lo permitirá jamás.

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