Con una fotografía preciosista, colmada de claroscuros y tonalidades frías, la directora Rama Burshtein abre la puerta a una de las ramas más integristas del judaísmo: el hasidismo, que se caracteriza por sus estrictas reglas sobre sumisión por parte de la mujer, la separación de las actividades por género y la devoción a las tradiciones.
La cinta, nominada al Óscar y ganadora de siete premios de la Academia de Cine Israelí, es el primer largometraje dirigido por una judía ortodoxa y será proyectado a partir del 12 de abril como parte de la programación del 33 foro Internacional de la Cineteca Nacional.
Rama Burshtein centra la historia en un conflicto familiar dentro de la comunidad hasídica, siguiendo los pasos de Shira, una bella joven de 18 años, cuya ilusión es unirse con un joven de su comunidad y que la casamentera de su grupo negocie su matrimonio.
Sin embargo, un acontecimiento sombrío trastoca sus planes: su hermana mayor muere dando a luz y en medio del luto, la familia formula otro destino para Shira: la posibilidad de casarse con su cuñado viudo y hacerse cargo de su recién nacido sobrino.
Con gran maestría, la directora muestra el conflicto interno de la protagonista inmersa en un mundo donde no puede alzar la voz y donde el sacrificio es tomado como una de las principales virtudes.
La actriz Hadas Yaron, quien da vida a Shira Mendelman, brinda una portentosa actuación en la que su trabajo gestual y sus miradas expresan mucho más que los diálogos, dejando entrever que dentro de aquellas tradiciones las estridencias no tienen lugar.
Con escenas, bellamente fotografiadas, que muestran las costumbres desconocidas de aquella comunidad, Burshtein da cuenta de la fuerza que tienen en ese mundo los rituales, mostrando simbólicamente el funeral de la hermana y después el bautizo del hijo de esta y su circuncisión, aludiendo al renacimiento.
Las calles de un Tel Aviv impecable y cálido, enmarcan como un personaje protagónico la trama, así como los interiores de las casas de la comunidad hasídica, colmadas de bellos muebles y objetos.
El actor Yiftach Klein, logra una magistral interpretación del sobrio y a la vez apasionado cuñado maduro, Yohai, quien poco a poco, va entrando en la vida de Shira, a quien tarda en mostrar sus sentimientos.
Rama Burshtein muestra con naturalidad escenas de la comunidad en la que creció y algunas costumbres, que para algunos podrían parecer extrañas, pero a las que no imprime un acento o juicio de valor, sino sencillamente las retrata como parte de la tradición ortodoxa.
Así, mientras Shira debe caminar atrás de los hombres y acatar las decisiones de su familia, una parte de ella se expresa en largos silencios que el espectador termina por leer como un lenguaje cifrado.
Al final, la tradición envuelve al relato, apoderándose incluso del ritmo cinematográfico, la música y las actuaciones, dejando en claro que el mundo judío ortodoxo y sus tradiciones son tan interesantes que no se encuentra en contraposición con el mundo secular, celebrando incluso numerosas coincidencias.
Para consultar fechas y horarios sobre las proyecciones de La esposa prometida dentro del 33 Foro Internacional de la Cineteca, consultar la cartelera www.cinetecanacional.net







