La UDLAP en la National Geographic

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Cholula, Puebla.- Durante cada verano desde el año 2005, el Dr. Travis William Stanton, Jefe del Departamento de Antropología de la Universidad de las Américas Puebla, realiza investigaciones arqueológicas en el estado de Yucatán, al suroeste de Chichén Itzá, en torno a la ciudad de Itzae, sitio nombrado Patrimonio Histórico de la Humanidad por la UNESCO y una de las nuevas Siete Maravillas del Mundo. En dichos trabajos e investigaciones que el Dr. Travis Stanton dirige, participan también la Dra. Aline Magnoni de la University of Tulane, alumnos del departamento de Antropología de la UDLAP, así como de otras universidades del país y del extranjero.
En semanas pasadas, los resultados sobre el proyecto de investigación del Dr. Stanton han sido publicados en la revista National Geographic en su versión en español. La evidencia del proyecto sugiere que los itzáes conquistaron a los mayas de la zona y remplazaron las ideologías y sistemas económicos que existían. El Mtro. Donald Slater, estudiante del doctorado en Brandeis University, está enfocando su investigación en el proyecto sobre los cambios de uso de las cuevas en la zona. Los mayas, como otras culturas en Mesoamérica, realizaron rituales en cuevas que fueron conceptualizados como entradas al inframundo. La cueva de Balancanché en Chichén Itzá es una de las más famosas y muestra cultura material mezclando ideas mayas y del altiplano de México.
En entrevista, el Dr. Travis comentó: «Hay evidencia arqueológica de que los itzaes conquistaron Yaxuná en un evento violento, quemando, tirando sus edificios públicos y profanando los entierros de sus ancestros importantes. El verano pasado se encontraron restos humanos quemados y cortados, así como restos de fauna aún no reconocida ni identificada, incluyendo varios restos de cráneos decapitados en un depósito fechado al momento de la llegada de los itzáes a Yaxuná».
Después de este evento, la población de Yaxuná y de la región disminuyó de manera drástica, mientras la ciudad de Chichén Itzá creció. Yaxuná dejó de ser ciudad, aunque la gente continúo regresando a dejar ofrendas a sus ancestros, hasta antes de la llegada de los españoles y durante la colonia temprana.