Fernando Figueroa Estrada.-
En la zona norponiente de la ciudad de Puebla, en el municipio de Cuautlancingo, se encuentra la Unidad Habitacional Antorcha Obrera (UHAO), habitada por cerca de 500 familias de obreros, campesinos, profesionistas, comerciantes y demás gente trabajadora del pueblo que desde hace 10 años carecían de un lugar digno donde vivir ellos y sus familias.
Todos ellos, encabezados por la valiente, audaz e inteligente dirección de la líder antorchista Doctora Soraya Córdova Morán, un día se toparon con cuatro módulos de vivienda abandonados y en proceso de destrucción por el tiempo. Edificios con 500 departamentos en obra negra, saqueados (puertas, ventanas, cableado de luz, sin agua y drenaje) y en completo abandono por las autoridades del gobierno de aquel entonces. Los dirigentes y los colonos, en asamblea general tomaron el acuerdo de buscar la negociación con el gobierno y los dueños y tomar posesión de dichos inmuebles.
Así se hizo, se llegó al acuerdo y a partir de ahí se organizaron brigadas de limpieza y arreglo de los departamentos, matar ratas, sacar escombro, ahuyentar a los malandrines, pintar, repellar, poner puertas, ventanas, hacer cisternas para agua, poner tinacos, arreglar baños, introducir drenaje sanitario provisional, luz, en fin, hacer mínimamente habitable la unidad, lo que llevo varios meses de faenas y ardua tarea que los dirigentes, activistas y colonos pioneros de la colonia, llevaron a cabo como “un un solo hombre”.
Han pasado 10 años y muchas vicisitudes. Hemos sido acusados injustamente por todos los gobiernos burgueses y perseguidos por él, nos ha gaseado y golpeado como a viles delincuentes con la guardia nacional, nos ha obligado a marchar más de 10 kms, por solo pedir un derecho constitucional por el que el propio gobierno está obligado a dotar de vivienda digna y suficiente al pueblo y, que, hasta el día de hoy, nos ha negado. La CFE nos multó y, para darnos luz, a lo cual tenemos derecho, nos cobró un adeudo exagerado de más de tres millones de pesos (según que por adeudo de “robo” de electricidad por 7 años), además nos obligó a pagar toda la nueva instalación, medidores y contratos particulares de los 500 departamentos. Todo eso ya se le liquidó a la abusiva CFE.
Hoy, seguimos consolidando la colonia, a pesar de muchos abusos que el gobierno ha cometido en contra de quien debería proteger al pueblo trabajador.
Estamos organizados y en pie de lucha permanente. En los cuatros andadores hay compañeras activistas y colonos encargados de cuidar el orden y respeto entre todas las familias, el pleno antorchista formado por más de 50 plenistas de hombres y mujeres, que son los mejores y más leales compañeros fraternos de la colonia, se reúnen a estudiar y revisar en concreto todas las tareas y problemática propia de la colonia, cada jueves a las 7 de la noche, encabezados por las compañeras activistas y responsables de la colonia, Karla Romero y Blanca Escalona, quienes dirigen también, cada 8 días, los domingos a las 8 de la mañana, la faena de limpieza de la colonia y la asamblea. Asamblea de estudio, información y análisis de los asuntos más trascendentales de la colonia. Pues aún hay carencias generales de la colonia como son, el drenaje sanitario y definitivo, la pavimentación de los andadores, el repello de los cuatro grandes módulos de departamentos, colocación de barandales de seguridad en las escaleras de cada bloque de edificio, entre otras obras necesarias de la unidad. Y en eso se sigue trabajando por todos y cada uno de los más de dos mil habitantes de la unidad antorchista.
La tarea de Antorcha no es sólo dotar a los trabajadores humildes de la ciudad y del campo de una vivienda digna donde vivir decorosamente, sino a través de la lucha organizada y consciente, el pueblo vaya viendo que Antorcha está intentando poner en sus manos el poder de la fuerza organizada del pueblo para formar una sociedad nueva, cuyo gobierno sea el pueblo mismo.
Por eso la experiencia práctica y viva de la Unidad Habitacional Antorcha Obrera, es ejemplar y no se constriñe sólo a la gestión, sino a que el pueblo aprenda a autogobernarse, siendo esto la enseñanza básica para todas las colonias populares del país.







