lunes , noviembre 30 2020

Las grandes tiendas de autoservicio “quieren mamar y dar de topes”, producen y venden formulas lácteas y sus derivados

Las Secretarías de Salud y de Economía entregan negocios a las grandes empresas privadas, algunas transnacionales, sin tomar en cuenta secuelas sociales, económicas y sanitarias de la población del país, en tanto que condenan a sectores importantes a su desaparición, como es el caso de los productores de leche que se han ido a la quiebra porque empresas comercializadoras se han incorporado al esquema de producción de leche y fórmulas lácteas con marcas propias, señaló el presidente del Frente Nacional de Productores y Consumidores de Leche, Alvaro González Muñoz.

La evidencia la tenemos en el crecimiento rápido de esas empresas con altas utilidades que ya quisieran los negocios mexicanos, frente a la ruina en que nos encontramos los  productores de leche, quienes hemos resentido la pérdida de empleo en más de un millón de personas, entre productores y personal de apoyo, expresó el dirigente.

Esas empresas, dijo en entrevista, “quieren mamar y dar de topes”, algo similar a lo que hacen los becerros a sus madres cuando encuentran poca leche en las ubres. Aparte de liquidar una actividad que ha costado años de trabajo y esfuerzo en el medio rural, esas comercializadoras también acaban con las tienditas y su intención ahora es ir tras los mercados establecidos y sobre ruedas, siempre solapadas por las autoridades gubernamentales, en este caso de la Secretaría de Economía.

La mayor parte de leche adulterada y quesos, yogures, mantequilla, cremas, etc., son importados, en ocasiones, la mayoría, sin la revisión sanitaria correspondiente. Es decir, las grandes tiendas comerciales sostienen acuerdos con empresas que se dedican a la maquila de este tipo de productos, y posteriormente los ofertan en sus propias tiendas, con altas ganancias aunque más baratos que los productos naturales.

Añadió que en los últimos diez años en el país, han desaparecido más de un millón de empleos en la industria lechera, especialmente de productores medianos y pequeños y, de paso, también afectó a otros profesionales relacionados con esta actividad, como médicos veterinarios, agrónomos, personal de laboratorios de medicamentos, empresas alimentadoras de los establos, distribuidores y personal de apoyo. En fin, todos los empleados que tienen que ver con la venta de insumos y productos necesarios para la producción lechera, se han visto afectados, apuntó.

Además de ese número de empleos cancelados están en riesgo de perderse una cantidad similar, de seguir la tendencia de que las empresas comercializadoras le entren a la actividad de producción de leche y otros productos, como es el caso de los jugos y bebidas que supuestamente fabrican con frutas. De hecho, el crecimiento de las marcas propias ha ido en aumento en la última década, de manera que llegará el momento en que van a comercializar puras marcas propias y “adiós LALA, adiós Alpura y otras por el estilo”, indicó el dirigente de los lecheros.

La cantidad de leche o de fórmulas lácteas y sus derivados producidos por las propias empresas comercializadoras, ya alcanza el 15 por ciento de los lácteos que se comercializan en esta modalidad. “Esto equivale a unos 3 o 4 millones de litros diarios de leche, con marcas propias”, aseguró.

México necesita, para cubrir sus necesidades, de 45 millones de litros diarios, entre leche y sus derivados. De esta forma, hay que señalar que los centros comerciales ya tienen una penetración que, de alguna manera, está dañando a la producción nacional.

 

Las empresas comercializadoras que se encuentran en esta situación, son: Comercial Mexicana, Wal Mart, Soriana, Chedraui. Estos productos compiten de manera desventajosa con los productos naturales, no en calidad, pero sí en precio, porque un derivado lácteo o la misma leche adulterada, siempre se vende más barata que el producto auténtico.

Frente a esta situación de indefensión para los productores nacionales, Alvaro González pidió la inmediata intervención de las instancias gubernamentales para que paren esta invasión de actividades, lo cual está llevando a la ruina a millones de mexicanos.

Los productores nacionales de leche, expresó, pedimos al gobierno a que asuma su responsabilidad de vigilar que se cumpla con la Ley Sanitaria, que no exista competencia ruinosa para los productores mexicanos, que las secretarías de Economía y Salud cumplan también con sus funciones para  las que fueron creadas; que se evite la adulteración; que se fomente el empleo y el ingreso de las familias, especialmente del medio rural y que no solapen irregularidades y violaciones a las leyes de comercio y de sanidad. “Eso pedimos al gobierno”, enfatizó finalmente.

 

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