miércoles , noviembre 25 2020

Más de dos mil personas disfrutaron de los conciertos que la Orquesta Sinfónica Juvenil Carlos Chávez ofreció en el sureste mexicano

Villahermosa, Tabasco. Con lleno total, en el Teatro del Estado Esperanza Iris de Villahermosa, Tabasco, en el que la cosmovisión de los mayas fue evocada por instrumentos de cuerda, metal, madera y percusión, concluyó la Gira de Conciertos 2012: Año del Mundo Maya que la Orquesta Sinfónica Juvenil Carlos Chávez (OSJCCH) realizó por tres estados del sureste mexicano, tres ciudades donde el lenguaje universal de la música convocó a más de dos mil personas, quienes seducidas por el talento de los 90 atrilistas que integran la orquesta, dejaron que el halo místico que envuelve a esta cultura prehispánica los envolviera.

Ante la presencia del gobernador de Tabasco, Andrés Granier Melo; su esposa, María Teresa Calles de Granier; Norma Cárdenas Zurita, directora del Instituto Estatal de Cultura, y Armando Torres Chibrás, quien asistió a la gira en representación de Enrique Barrios, coordinador nacional del Sistema Nacional de Fomento Musical (SNFM) del Conaculta, los integrantes de la OSJCCH emocionaron a las mil 350 personas que de pie agradecieron su visita a la capital de este estado.

La participación de los directores invitados: Jacob Tapia, David Pérez, Marcos Escalante y Manuel Piñera, becarios del Taller de Dirección de Orquesta auspiciado por el SNFM y el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), también agradó al público que reconoció su talento.

“¡Que bárbaros con que pasión lo hacen y qué jovencitos!”, “¡Queremos más actividades de este tipo!” fueron algunos de los comentarios generalizados después de esta presentación, en la que los solos de trombón, trompeta, oboe, flauta, corno y arpa durante el Huapango de José Pablo Moncayo y la de las percusiones en La Noche de los Mayas de Silvestre Revueltas, fueron ovacionadas con fervor.

A decir de Armando Torres Chibrás, también coordinador de bandas del SNFM, estas presentaciones dejaron un importante aprendizaje para la orquesta y los jóvenes directores, pues más allá de las marquesinas y la exposición ante el público, les permitió madurar cada una de sus interpretaciones hasta llegar a un nivel de excelencia.

“La comprensión del programa fue creciendo poco a poco desde los ensayos. El montaje de la Suite Canek es el mejor ejemplo de ello, al principio se abordó con un poco de suspicacia, pero después de revisar y adecuar los movimientos marcados por la partitura (dentro de los ensayos seccionales y generales), la pieza pasó de ser una obra de acompañamiento a una sinfónica, en la que se realzó el sonido de la jarana yucateca”, dijo.

Cubanerías sonó con mucha naturalidad, los ritmos fluyeron, la interpretación y la afinación llegaron a muy buen nivel, lo mismo que la dirección, la cual poco a poco ha ido madurando, gracias al seguimiento académico que se le da a cada uno de los becarios. “El maestro Enrique Barrios, después de la primera presentación en Izamal, Mérida, habló con los cuatro jóvenes directores. Les marcó algunos puntos en cuanto a su comunicación con los atrilistas durante el concierto y el manejo de la batuta, mismas que en el segundo y tercer concierto fueron tomadas en cuenta por los becarios”.

Asimismo, el también director de orquesta, Enrique Barrios señaló que esta gira forma parte del proceso de aprendizaje que los atrilistas y directores reciben por parte de programas académicos del SNFM al cual pertenecen. “Las giras de conciertos dan testimonio del trabajo realizado por el SNFM, a través del Programa Orquesta Escuela (POE) y el Taller de Dirección de Orquesta. Sin duda, recrean el quehacer de un músico profesional para que los jóvenes atrilistas reciban un entrenamiento muy cercano a lo que será su vida como instrumentistas de una orquesta sinfónica”, concluyó.

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