jueves , abril 15 2021

Obra teatral desmitifica las figuras de Marilyn Monroe y James Dean

En la obra de teatro Que se quede el infinito sin estrellas, el dramaturgo y director Ignacio Flores de la Lama crea una ficción en la que las icónicas figuras hollywoodense de Marilyn Monroe y James Dean coinciden en la sala de espera para entrar al Paraíso, a partir de lo cual ambos personajes interactúan y platican los detalles de su vida y la forma en que llegaron a ese lugar.

Dicho montaje, cuenta con las actuaciones de Daniela Zavala y Alberto Garmassi. Narra lo ocurrido muchos años después de la muerte de Marilyn Monroe y James Dean, pues la acción se ubica en un lugar indeterminado, en un momento en el que no se logra definir su status en el cielo, ya que el juicio donde se valorarán sus actos en la tierra se ha prolongado demasiado.
El inesperado encuentro provoca que cada uno de ellos asuma con arrogancia el personaje que interpretaron en vida, es decir, se genera un enfrentamiento de egos entre ambos, lo que da pie a diversos pasajes divertidos llenos de humor ácido.
El dramaturgo y director reconoció que para este montaje, el texto emplea un lenguaje contemporáneo pleno de mexicanismos que facilitan la comunicación con el público actual; al mismo tiempo, cada uno de los actores realizó una profunda investigación sobre la vida personal de estas estrellas del cine estadounidense, para lograr el tono de realidad que la propuesta requiere.
«De un modo u otro, todos conocemos algo de estos dos actores, al menos reconocemos sus nombres y sus historias; pero esta pieza teatral no pretende ahondar en sus biografías ni develar nuevos secretos sobre su historia, su intensión es la de desmitificar a las estrellas que fueron creadas por la industria del cine de Estados Unidos, y dotarlos de una personalidad distinta, más humana.
Desde luego que de esa manera lo que surge es su lado más oscuro, el menos conocido: la verdad, pues estamos acostumbrados a que nos los vendan, así literalmente, como un producto de consumo. Podemos encontrar su imagen en una playera, en una tasa o en una gran cantidad de cosas, pero su verdadera personalidad se ha perdido casi por completo».
En la trama, las cosas se complican aún más cuando aparece en escena Toña Sánchez, una mujer común y corriente, que se cuela por error en la sala VIP del purgatorio, reservada exclusivamente para las celebridades de Hollywood, lo que provoca un fuerte choque de identidades culturales entre las luminarias y la mujer.
«La presencia de este tercer personaje –señala Flores de la Lama–, tiene el propósito de contrapuntear un hecho real, me refiero a la de Monroe y Dean en la realidad mexicana, una reflexión que me parece oportuna justamente por la fuerte presencia de otros astros del cine y la televisión de Hollywood, que ahora se han integrado de una manera mucho más profunda que en los años en que vivieron ellos.

 

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