Identificarse con las raíces ancestrales implica conocer las diferentes manifestaciones científicas, artísticas, astronómicas, matemáticas y culturales de las ‘naciones’ que antecedieron al México que conocemos ahora, así lo explicó la profesora del departamento de Humanidades del Tecnológico de Monterrey Campus Puebla, María Elena Romero Murguia.
En un ciclo de conferencias que impartió en el Museo del Tecnológico de Monterrey, 4 Norte 5 Centro Histórico, la académica habló acerca de como la religión y filosofía de las diferentes culturas mesoamericanas tenían un lenguaje oculto y un código para traducir la perfección de la naturaleza y su sacralidad a través de sus expresiones artísticas, incluyendo las arquitectónicas.
«Los dioses son símbolos de fuerzas o energías de la naturaleza en donde podemos ver claramente las leyes físicas, y se pueden ver a través de los edificios cómo en la arquitectura Maya, donde el diseño de los centros ceremoniales está basados en la orientación perfecta para la observación de los principales astros» resaltó durante la conferencia sobre el Vinculo entre la Matemática, el Arte y la Iconografía.
Señaló que los edificios como templos religiosos y observatorios astronómicos se vuelven enormes calendarios vivos «en donde la belleza es el reloj cósmico» que es el caso del Tonalpoualli «es el calendario sagrado o ritual de Mesoamérica con el que a todos los niños se les elegía nombre que definiría su destino» el calendario es la forma prehispánica de los signos zodiacales.
Para redondear el tema de la identificación con las raíces mesoamericanas Romero Murguia explicó el significado y origen de la tradición de los Altares Muertos en México «lo que puede representar es el Altar de Vida, no de muertos, pues es esencialmente una fiesta de cosecha en su inicio y también un canto de vida y agradecimiento a la madre tierra por su magnánima bondad».
Destacó que los días de muertos coinciden con las cosechas, es decir cuando las familias reúnen el fruto de su trabajo en casas «aunado al momento en que las almas de nuestros antepasados regresan para compartir y convivir con nosotros recordándonos la importancia del honrar su legado y enseñanzas».
Debido a ese origen «los Altares de Muertos representan el concepto de vida y muerte que había en Mesoamérica, el simbolismo y cómo a través del tiempo se fue transformando la celebración hasta ser lo que es hoy en nuestros días».



