viernes , marzo 5 2021

Pabellón México: El Árbol de la Vida, un encuentro entre mitología y artesanía

el arbol

El Árbol de la Vida, una de las obras más características de la artesanía mexicana, se desborda con imágenes, colores y símbolos. De sus ramas florecen plantas, frutas, animales, personajes y divinidades, todos realizados a mano utilizando moldes de yeso y otros instrumentos tradicionales. Puede ser de barro o cerámica, y cada ejemplar es una pieza única e irrepetible – por sus formas y colores – y refleja la personalidad del artista que lo realiza.

Dos ejemplares en barro del Árbol de la Vida se encuentran en exhibición en el Pabellón México de Expo 2015. Los árboles son protagonistas de una sala temática, dedicada al árbol de la vida, donde este viene representado en otras formas: su sombra pintada sobre una instalación de cucharas de madera (que se activan y resuenan como un auténtico concierto de percusiones) y su imagen en el lino del cuadro, “Árbol Nodriza” del pintor Daniel Lezama.

Los ejemplares en exhibición al Pabellón son obras maestras de Javier Ramírez, maestro de Metepec, un pequeño centro artesanal del Estado de México, que junto a Puebla, contiene los ejemplares más significativos de la tradición ceramista del centro del país.

De acuerdo al concepto de Expo Milán 2015, los arboles están dedicados al tema de la alimentación: de uno nacen utensilios de tradición culinaria como ollas, cucharas y molcajetes. Del otro árbol aparecen frutas y verduras endémicas como guayaba, tunas y aguacate.

Los primeros ejemplares del Árbol de la Vida datan del 1800 a.C. y los orígenes de su significado son inciertos. Hoy tienen un uso principalmente decorativo, sin embargo, se sabe que durante el periodo de mayor esplendor de la ciudad de Teotihuacán, alrededor del año 700 d.C., los aztecas les atribuían un simbolismo religioso: por ejemplo, se usaban en ceremonias para expulsar espíritus malignos, o se dejaban en la cima de montañas como oferta para los dioses. Todavía hoy se usa como incensario, una herencia de dichos rituales.

Tras la conquista española, a partir de 1500, los misioneros católicos destruyeron las obras que representaban dioses precolombinos y los sustituyeron con imágenes de santos de la iconografía cristiana y célebres pasajes bíblicos. Fue así que la representación del árbol de la vida, en pintura y escultura también, se convirtió en una herramienta de evangelización de los pueblos nativos.

Los ejemplares realizados hoy son el producto de un mestizaje entre costumbres locales y elementos de la religión católica, pero a lo largo del tiempo se han introducido temas diversos y hoy se pueden encontrar árboles de la vida dedicados a eventos festivos (la Independencia y Revolución mexicana), la naturaleza y las fiestas populares. Asimismo, uno de sus usos predilectos es como representación del árbol genealógico de un artista o una familia. Otra costumbre popular es reglar un Árbol de la Vida a los recién casados como símbolo de felicidad y prosperidad.

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