La Cuenta Satélite de Cultura presentada por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) constituye un tablero de control acerca del lugar donde se encuentra el sector cultural del país y hacia dónde queremos dirigirlo, explicó Ernesto Piedras, especialista en el tema, economista y una de las principales figuras que ha impulsado la necesidad de contar con instrumentos de medición que se realicen de manera periódica, que sean replicables y consistentes.
Desde los primeros esfuerzos realizados por el Conaculta con los Atlas de Infraestructura, encuestas sobre consumo cultural y hábitos de lectura, hasta la creación del Sistema de Información Cultural, la constante labor de recolección y publicación de datos son un acierto, pero ahora la Cuenta Satélite presenta la cuantificación de los flujos generados por las actividades económicas asociadas a la cultura en un periodo de tiempo determinado, precisó el analista.
Es decir, señaló, esta cuenta es un sistema que registra las transacciones que realizan los agentes económicos culturales en todo el país, lo cual permite tener instrumentos de medición muy precisos.
Vale la pena aclarar, dijo, que esta cuenta difiere con algunas otras mediciones, como la realizada por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) y la plasmada en el libro ¿Cuánto vale la Cultura? Contribución Económica de las Industrias Protegidas por los Derechos de Autor. “Mientras que el primer método se enfoca únicamente en cuantificar las actividades culturales que se llevan a cabo en México; los dos métodos adicionales prevén un mayor espectro de factores que engloba a todas las actividades económicas vinculadas con las Industrias Protegidas por los Derechos de Autor en su conjunto”.
De este modo, para la realización tanto del método empleado en ¿Cuánto vale la Cultura? como el de The Economic Contribution of Copyright-Based Industries in Mexico de la OMPI, se utilizaron datos de los Censos Económicos que el INEGI realiza con una periodicidad quinquenal. “Dicha recopilación de datos es el acervo estadístico más completo que da cuenta del estado que guarda la economía del país para un periodo determinado”, asegura Piedras.
De acuerdo con el experto, el principal componente que distingue la metodología del libro ¿Cuánto vale la Cultura? con la metodología de la OMPI, es la medición de la Economía Sombra, que incluye la producción de bienes y servicios que deliberadamente se escapan de las autoridades por razones como evitar el pago de impuestos, o las contribuciones a la seguridad social, o evitar cumplir ciertos procedimientos administrativos, entre otros.
Para Piedras, no cabe duda que la medición de las actividades económicas que se encuentran en la informalidad o economía sombra “representan un reto, sobre todo en el ámbito de la cultura; sin embargo, dice, la Cuenta Satélite a través de la Encuesta Nacional de Consumo Cultural de México 2012 y la medición de la economía sombra buscan hacer frente a este reto”.








