Pide el PRI que escolta de Lalo Rivera sea juzgado penalmente

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La fracción parlamentaria del PRI lamenta los hechos registrados el fin de semana y exige que el escolta del presidente municipal Eduardo Rivera sea juzgado penalmente por herir con un arma de fuego a dos civiles.

Asimismo, demandamos que tanto el Secretario de Seguridad Pública, Amadeo Lara Terrón, como el director de la policía municipal Gilberto Loya Chávez y el subdirector de la policía y tío del agresor, Ignacio Arenas López, sean investigados y sancionados conforme a derecho por encubrir al elemento de seguridad.
Lo sucedido este fin de semana es sólo un ejemplo de las irregularidades prevalecientes en el gobierno municipal.
Hace precisamente un mes el Congreso del estado solicitó la comparecencia de Lara Terrón por los altos índices delictivos registrados en la ciudad. La respuesta fue nula. Seguimos esperando una explicación coherente del titular de la Secretaría de Seguridad Pública en la capital.
¿En manos de quién está la ciudadanía entonces? Quién garantiza a las personas que la policía actuará con firmeza si desde dentro se protege a los delincuentes y se promueve la impunidad.
La inseguridad, ustedes lo saben bien, ha ido en aumento. Existen cifras oficiales que dan cuenta del incremento en delitos como robo a casa habitación y de vehículos, así como de homicidios.
Los ciudadanos esperamos que las autoridades nos protejan, esa es su obligación; sin embargo, vemos con preocupación que la seguridad pública no es prioritaria para la Autoridad Municipal.
Encubrir al delincuente con charola, al escolta de Eduardo Rivera, demuestra que la seguridad pasa de largo en el municipio. Reiteramos nuestra exigencia para que se ejerza acción penal contra quienes lo protegen y lo han dejado escapar.
Si en Acatzingo fue encarcelado el presidente municipal por encubrir a uno de sus escoltas. No podemos permitir que sean las autoridades las que violen la ley, las que queden impunes.
La ciudadanía espera una respuesta de la autoridad cuando camina por las calles, cuando regresa del trabajo, cuando lleva sus niños a la escuela espera que la policía garantice su tranquilidad.
La seguridad pública en la capital es un caos. Y si las autoridades no pueden con el tema entonces que renuncien.

 

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