«Como un hombre siempre resucitado», así recordó el doctor Jaime Labastida al narrador, ensayista, periodista, académico, matemático e historiador Arturo Azuela, fallecido el pasado 7 de junio, como parte de un homenaje organizado por el Conaculta/INBA en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes la tarde de ayer martes 28 de agosto.
«Algo que distingue al nombre de Arturo Azuela es la variedad de sus profesiones: fue un profesional de la historia, un profesional de la matemática, un profesionista de narrar, tarea con la que nos sorprendió de manera súbita en el año de 1973 al publicar su novela El tamaño de infierno, que le valió el premio de escritores para escritores, Xavier Villaurrutia», dijo el actual director de la Academia Mexicana de la Lengua, además de evocar su profunda amistad con el escritor.
En el evento también estuvieron presentes Stasia de la Garza, coordinadora nacional de Literatura del INBA, Joaquín Díez-Canedo, director del Fondo de Cultura Económica, el poeta Víctor Sandoval de León y, en representación de María Teresa Uriarte, coordinadora de Difusión Cultural de la UNAM, Adriana Cortés, encargada del Departamento de Actividades Literarias de dicha institución, quien dio lectura a una semblanza de Azuela en la que destacó los vínculos estrechos que mantuvo con la máxima casa de estudios en donde obtuvo las maestrías en Ciencias e Historia, así como el doctorado en Historia.
Expresó que como parte de su labor docente también fue catedrático de más de una docena de reconocidas universidades a nivel internacional como Berkeley, la Sorbona y Harvard, además de ser un escritor prolífico que lo mismo hizo cuento que novela, ensayo, biografía e incuso artículos periodísticos y académicos con textos como Prisma de Mariano Azuela (2002), Agustín Yáñez en las letras y en la historia (2004), Los ríos de la memoria. Invenciones de Santa María la Ribera (2003) y Las armonías del universo y la ciencia renacentista(1997).
Cortés mencionó algunos de los galardones obtenidos por Azuela, entre los que sobresalen el Premio Nacional de Novela «José Rubén Romero» (1978) por Manifestación de silencios, el Premio Iberoamericano de Narrativa Científica (1994), la Presea «Nabor Carrillo» (1994) y el Premio José Revueltas 1998.
Por su parte, Joaquín Díez-Canedo habló sobre el desempeño de Azuela como consultor internacional y director del Fondo de Cultura Económica en España, donde promovió antologías de teatro de distintos países hispanoamericanos incluidos España y México y se ocupó de restaurar y darle inercia a la librería Juan Rulfo que la editorial tiene en Madrid.








