En la edición 2013 del Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, se realizó un homenaje Nacional a Jorge Ibargüengoitia y Rubén Bonifaz Nuño, los cuales tuvieron como escenario la explanada del Palacio de Bellas Artes donde se montaron varias carpas que ofrecieron al público asistente lo mismo ofertas de libros de temas diversos, que talleres infantiles o conferencias a cargo de escritores.
Todo inició con una breve ceremonia de apertura a cargo de Ricardo Cayuela, titular de la Dirección General de Publicaciones del Conaculta, quien dio la bienvenida al público asistente y los convocó a disfrutar de las propuestas preparadas para este festejo, que incluyó la presencia de préstamos de ejemplares a través de los Paralibros instalados en dicha plaza.
Uno de los mayores atractivos de la jornada, que comenzó a las once de la mañana de este 21 de abril, fueron los Árboles de poesía, en cuyas hojas de papel se imprimieron algunos de los poemas más representativos de Bonifaz Nuño, los cuales el público podía desprender para llevarlos consigo y tal vez dedicárselos a alguien…
La parte reflexiva de esta celebración inició con la mesa sobre El Futuro del Libro, en la que participaron Joaquín Díez-Canedo (Conaliteg), Jorge Von Sigler (Conaculta) y el periodista José Gordón, cuyo desarrollo fue coordinado por el propio Cayuela (DGP).
En su oportunidad, Gordón destacó que con su proyecto Imaginantes, cápsulas realizadas con animación que presentan algún pasaje en la vida de grandes escritores –que se transmiten por televisión abierta–, ha logrado encontrar cómo los jóvenes sólo necesitan un pequeño estímulo para comenzar a interesarse en la lectura, incluso incluyendo recursos contemporáneos como el video.
Mencionó como ejemplo una experiencia que tuvo en una secundaria de la delegación Iztacalco, donde asistió a platicar con los alumnos; en la reunión un muchacho, Cornelio, le comentó que una de las narraciones de su programa basada en un cuento japonés en el que una pareja no puede concretar su amor por falta de comunicación, le sirvió para decidirse a compartir sus sentimientos con una jovencita de la escuela.
Él estaba en segundo grado y ella en tercero, lo cual hacía parecer que el propósito del joven era una misión difícil de cumplir, por lo que la carta resultaba una mejor solución; pero en la sesión que Gordón ofreció, el periodista grabó el momento en que el muchacho leyó la carta ante sus compañeros de clase, la cual él la envío posteriormente para que la comentaran.
“Pero para él fue más sencillo grabar en su celular el momento en que leyó su carta para luego reproducirlo junto con la joven, en lo que me parece es una muestra totalmente espontánea de lo que la lectura puede provocar, de cómo al entrar en contacto con la imaginación y los sentimientos que despierta en el lector, se desbordan… y me atrevo a decir, parafraseando a Gabriel García Márquez, El Cornelio ya tiene quien le escriba”.
En su intervención, Joaquín Díez-Canedo consideró que en el paso de la niñez a la adolescencia “algo pasa con nuestro jóvenes que pierden el interés por la lectura, por conocer historias y otros mundos a través de los libros, algo que en los primeros años de vida hacían sin necesidad de ningún estímulo.
“Quizá los esfuerzos por fomentar la lectura deberían enfocarse a ese momento de cambio en la vida de todas las personas, pues los niños siempre tienen curiosidad por conocer nuevos relatos, ellos mismos los buscan de manera incansable; considero que estas reflexiones son muy útiles porque provocan que el público tome en cuenta otras consideraciones y las lleva a la práctica en su vida cotidiana”.
Homenaje a Rubén Bonifaz Nuño
Luego de la mesa de reflexión sobre El Futuro de los Libros, se realizó un homenaje al poeta Rubén Bonifaz Nuño de la mejor manera posible: con la lectura de algunos de sus versos; participaron escritores como Luis Chumacero, Josefina Hernández, Sandro Cohen, Isolda Dosamantes, René Aviles Favila, Ana Franco Cortuño y Aura Sabina, entre otros.
Algunos de los versos seleccionados fueron Acaso la palabra, Cantar que tu rimo suave, Repose el sueño apacible y Algunas veces al mirarte; la recepción del público a su lectura completó la intensión de este reconocimiento: mantener viva la memoria y la poesía de Bonifaz Nuño.







