domingo , noviembre 29 2020

Sitio prehispánico de Cantona abre nueva área de visita

Además, el INAH ultima detalles del Museo de Sitio de Cantona, que se prevé inaugurar a finales de este mes
Además, el INAH ultima detalles del Museo de Sitio de Cantona, que se prevé inaugurar a finales de este mes

La Zona Arqueológica de Cantona, en Puebla, considerada la ciudad más extensa de Mesoamérica, aumentó sus espacios de visita de 12 a casi 20 hectáreas, luego de intensos trabajos arqueológicos realizados durante los últimos cuatro años por expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta); aunado a ello está por concluir la creación del Museo de Sitio de Cantona, a inaugurarse a finales de este mes.

Edificado al oriente del estado de Puebla, en los límites con Veracruz, este sitio que los arqueólogos consideran fue, probablemente, habitado por grupos olmecas-xicalancas, ahora muestra al público 29 conjuntos arquitectónicos más, en los que se distribuyen alredor de 150 estructuras prehispánicas, entre ellas pirámides y juegos de pelota, que fueron explorados y consolidados entre 2007 y 2011.

Además de la apertura de nuevos espacios de visita, el INAH ultima detalles del museo de sitio, en el que los visitantes podrán admirar las piezas arqueológicas que se han rescatado en la zona durante 19 años de investigaciones continuas, y que además facilitarán la comprensión de la organización de esta ciudad mesoamericana —contemporánea a Teotihuacan— que “rompió esquemas”.

Tras cuatro años de trabajo en esta zona arqueológica, en Puebla, el espacio de recorrido se amplía a 20 ha; ahora se pueden ver 150 estructuras más, como pirámides y juegos de pelota
Tras cuatro años de trabajo en esta zona arqueológica, en Puebla, el espacio de recorrido se amplía a 20 ha; ahora se pueden ver 150 estructuras más, como pirámides y juegos de pelota

El arqueólogo Ángel García Cook, director —desde 1993— del Proyecto Arqueológico Cantona, informó que la consolidación de los 29 conjuntos arquitectónicos, entre los que destaca un juego de pelota y un grupo de terrazas y vías de circulación, han permitido aumentar los espacios de visita, que hasta 2007 comprendían aproximadamente 12 hectáreas, a cerca de 20 al día de hoy. “Con estos trabajos estamos casi al doble de lo que teníamos”.

Para dar una idea de la extensión de Cantona, el arqueólogo comentó que en los 14.5 kilómetros, hay 27 Juegos de Pelota, más de siete mil patios habitacionales aún sin explorar, sobre los que se conservan los vestigios de los cimientos de las casas,  una acrópolis con muchos edificios y templos, múltiples plazas cívico-religiosas; alrededor de 550 talleres, tanto estatales como familiares, en los que se elaboran artefactos de obsidiana y alrededor de cuatro mil vías de comunicación.

“Calles, calzadas cerradas, pasillos y callejones privados comunicaban a toda la población al interior de la ciudad, estas vías fueron construidas al nivel del piso, elevadas o enterradas, la mayoría empedradas, mientras que otras se pavimentaron con lajas. Cantona se dividió para su estudio en tres grandes unidades: la Sur, la Centro y la Norte, en la Sur está el centro cívico-religioso principal, donde se realizaban las grandes ceremonias”.

El arqueólogo García Cook explicó que de toda esa magnificencia constructiva, hasta 2007 sólo era posible visitar 17 conjuntos arquitectónicos, con alrededor de 300 estructuras, entre ellas cinco juegos de pelota, denominados 5, 6, 7, 22 y 23.

“Entre 2007 y 2011 consolidamos 29 conjuntos más, entre ellos un juego de pelota, con lo que quedaron abiertos al público un total de seis. Cada uno de estos espacios tiene una pirámide, una o dos plazas y la cancha, elementos todos alineados, cuya distribución se ha denominado como ‘tipo Cantona’”.

Otro grupo arquitectónico restaurado durante los últimos años, dijo,  es la Plaza de los Cuchillos Fríos, donde en tiempos prehispánicos se realizaban sacrificios humanos con grandes artefactos de obsidiana; en análisis realizados en algunos de estos materiales se identificaron restos de eritrocitos (componente sanguíneo), fibras musculares y piel.

“De este conjunto arquitectónico destaca una pirámide a la que los antiguos habitantes le destruyeron las escaleras por motivos rituales —como lo hicieron con otros templos—, mismas que no restauramos para no romper la historia del edificio”, informó García Cook.

También ya se pueden visitar otra pirámide ubicada al sur del Juego de Pelota 7, conocida como Unidad 20; se trata de uno de los edificio más antiguos, que dejó de ser usado en 300 d.C.; además de una unidad de tipo habitacional de 110 metros de largo por 70 de ancho.

Asimismo, añadió el arqueólogo del INAH, se consolidó la Plaza Poniente, donde el visitante ahora tiene la oportunidad de observar una pirámide que data de 200-300 a.C., y que fue abandonada hacia 600 d.C. De igual manera, se intervino un conjunto habitacional ubicado al sur de dicha plaza y otro edificio piramidal de grandes dimensiones.

García Cook indicó que además se abrió un nuevo acceso, el suroeste, que se suma al del poniente, por donde sube la gente para visitar el centro cívico-religioso principal; se restauraron el total de terrazas que unen ambos caminos, lo que permite al público visualizar cómo la ladera de lava sobre la que está construida Cantona, estaba revestida de terrazas, hechas por los antiguos habitantes de la urbe, las que hacían las veces de fortaleza.

En la parte baja de la ciudad estaba el área habitacional, ahí los especialistas lograron la restauración de 19 conjuntos de restos de viviendas más, “con lo que actualmente tenemos 24 unidades trabajadas, 16 de ellas de carácter popular y 8 de elite¬, además de algunas calzadas”.

Una ciudad sui generis

Cantona rompió los esquemas que teníamos de Mesoamérica, afirmó el arqueólogo Ángel García Cook, porque se trató de una ciudad muy importante que se ubicó justo en la mitad de un corredor comercial que comunicaba a la Cuenca con el Golfo de México y Oaxaca, de manera que su estudio es de gran relevancia para la investigación y para la interpretación de las grandes urbes Teotihuacan y Cholula en el Altiplano Central.

“Desde ahí, Cantona compitió con la Ciudad de los Dioses por el comercio de obsidiana. El control de este mineral ¬—de color gris casi negro¬¬— que obtenía del yacimiento de Oyameles-Zaragoza, fue similar al de Teotihuacan con la obsidiana verde de la Sierra de las Navajas, porque hemos encontrado artefactos del mineral trabajado por Cantona en sitios muy alejados, principalmente al sur y sureste de México¬, lo que supone una fuerte exportación.

“En Cantona hemos descubierto alrededor de 350 talleres en una superficie de 18 o 19 hectáreas, a los que hemos considerados de tipo estatal; y más de 200 familiares, ubicados en el interior de conjuntos habitacionales, donde se tallaba la obsidiana para crear artefactos de uso doméstico”.

El investigador comentó que en lo que respecta a la arquitectura de Cantona, ésta se contrapone a la planificación de las ciudades del periodo Clásico (200-900 d.C.), porque era asimétrica, en contraste con el equilibrio del resto de las urbes mesoamericanas. “Aquí, al contrario, la asimetría era una característica que se buscaba, lo mismo que la elaboración de edificios y templos sin estuco, ni ningún tipo de recubrimiento sobre los muros, los cuales se unieron sólo con tierra, no porque se desconociera el uso de otros materiales, sino porque se carecía de agua.

“Otra característica —añadió— es que en Cantona las casas tenían mayor espacio; mientras en Teotihuacan había un conglomerado de condominios saturados, aquí las unidades habitacionales eran cerradas por muros periféricos, y cada una tenía de 600 a 1,500 metros o más, donde habitaba una familia extensa, cuyos miembros vivían en total independencia como si se tratara de una propiedad privada”.

Finalmente, García Cook refirió que por tales características, hasta los años 80, durante las primeras exploraciones de Cantona, se pensaba que era una ciudad del Preclásico (1200 a.C.- 200 d.C), “sí hubo ocupación en esa época temprana, pero su auge fue poco después de 300 a 550-600 después de Cristo, y continuó habitada hasta el periodo Posclásico Temprano (1000 d.C.), sobreviviendo a Teotihuacan y Cholula, con su gran comercio de obsidiana gris. Al caer estas dos grandes ciudades, Cantona pasó a ser la urbe más grande en dimensiones y población de todo el Altiplano Central”.

 

Acerca de Redacción

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.