Un investigador social debe adaptarse y tratar de comprender una otredad ajena: López Austin

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Los etnólogos, historiadores y antropólogos estudian a las sociedades de otros y abordan sus problemáticas con algunas guías específicas. “Vivimos en un mundo en el que nosotros también somos los ‘otros’ para al final adoptar el papel de traductores de cultura”, señaló Alfredo López Austin.
La mañana del 5 de junio en el auditorio Tláloc del Museo Nacional de Antropología, el investigador emérito por la UNAM, Alfredo López Austin, presentó su charla titulada “Relatos de Tiempos. Tiempos de Pueblos” con la que arrancó el Seminario Interno de Dirección de Etnología “Conceptos metodológicos y teorías de la Etnohistoria”.
En la que plática, en la que participaron colegas, estudiantes, profesores e investigadores de la Escuela Nacional de Antropología e Historia con el fin de establecer un intercambio de ideas, el investigador comentó que en un mundo de otredades los investigadores “no son los genios que parados en una montaña tienen una visión privilegiada de entender a los otros, misma que transforman a un lenguaje científico que sólo ellos entienden”.
Apuntó que como investigador al enfrentarse a una otredad ajena tiene que adaptarse y tratar de comprenderla, pero, dijo, las categorías que maneja son insuficientes. “Dentro de esa otredad mis herramientas teóricas adoptan una realidad dada que es la mía, entonces fabricamos nuestras propias herramientas o adoptamos categorías ajenas o instrumental teórico a dicha realidad”.
Austin explicó que las herramientas que se crean deben ser coherentes y adaptarse en el uso para que todas tengan una función adecuada en el objeto de estudio y relación interna para obtener un marco teórico más o menos coherente.
“Yo no puedo adoptar concepciones por mucha voluntad que tenga, las reconozco, utilizo y convierto en objeto de estudio pero no puedo introducirlas como mis propias herramientas, lo que hago es adoptar mis propias herramientas a una realidad ajena que me permita comprenderla”.
Como historiador, apuntó, puede crear sus conceptos que le permitan manejar aquella realidad que en el camino del estudio se pulirán, para que después alguien asesore y se rectifique.
“En la vida he hecho muchas definiciones. No descubro, fabrico algo perfectible y voy transformándolo con el paso del tiempo”.
El investigador añadió que un teórico no profesional tiene que crear conceptos y definiciones para trabajar mejor una otredad, asimismo también es posible modificarlo y puso de ejemplo los términos sobre derecho, ciencia, magia y religión.
“Todos nos tropezamos, creemos tener un concepto que a veces no tenemos tan claro. Si yo pienso qué es el tiempo, entiendo lo que es, pero si lo aplico me doy cuenta que no tengo la menor idea. Hay que sacar una concepción ordenada, coherente, reducida a una definición y luego ponerle una etiqueta”.
Estos son algunos de los problemas con los que López Austin se ha encontrado al realizar investigaciones, “encontraremos que todos tenemos concepciones diferentes, es necesario conocer que pensamos los unos y los otros sobre determinados conceptos”, añadió.
Finalmente indicó que el ampliar categorías, hacerlas aplicables a una otredad tiene un fin. “No me importa que los otros lo crean o lo adopten, sino que entiendan lo que les estoy diciendo”