Adrián Salazar.-
En los días recientes, luego de que el pueblo organizado de Huitzilan de Serdán denunciara las chicanas de los “Siervos de la nación”, encabezados por la delegada de la Secretaría del Bienestar en Zacatlán, Yolanda León Quintero, para adjudicarse el control de un comité que determinará la aplicación de los recursos del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social para los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas (Faispiam) 2026, cuyo monto suma 10 millones de pesos, para infraestructura y acciones en la cabecera municipal, han surgido —en redes sociales— reiteradas amenazas de muerte en contra del presidente municipal, Josué Elías Velázquez. Acción sumamente grave y peligrosa, en la que el Gobierno del Estado debe intervenir para garantizar la paz y tranquilidad en este municipio, así como la integridad de todos nuestros compañeros antorchistas.
Para que se entienda el cómo llegamos a este punto, es menester recapitular. La Secretaría del Bienestar convocó a una elección, el pasado 3 de junio, en donde la población elegiría a los integrantes de dicho comité. Sin embargo, la delegada morenista, con el respaldo y apoyo de los “Siervos de la nación”, intentaron maniobrar, rayando en el cinismo y la desfachatez, para asegurar que el comité quedara bajo la dirección de personas afines a su partido político. Existe, pues, una larga lista de irregularidades, mismas que fueron documentadas por las autoridades municipales y que han sido presentadas en las instancias correspondientes. Por ejemplo, se buscó impedir el acceso a la asamblea a gente organizada en las filas de Antorcha, se dio acceso a gente que no pertenece a la comunidad, pero es simpatizante de Morena, no se contabilizó correctamente los votos, hubo agresiones, entre otras incidencias más.
Ante esta situación, y una vez que se vieron superados por la mayoría del pueblo que exigía un proceso justo y limpio, los representantes del “Bienestar” prefirieron retirarse, aun así, con los huitziltecos que permanecieron en la asamblea hubo quórum para continuar con la integración del comité. Así se hizo. Se constituyó, se levantó un acta de incidencias y se presentó en las instancias correspondientes. Estos hechos, que reflejan la importancia de un pueblo organizado y educado políticamente para defender sus intereses, han desatado, una vez más, la ira de aquellos que buscan someterlo para beneficio propio y mezquino, al amparo de la clase política y las autoridades gubernamentales.
El problema aquí está en que, quienes —ahora cobijados por Morena—, son los mismos que antaño fueron cobijados por los partidos políticos de otras siglas y colores, es decir, no han enfrentado verdaderamente la justicia porque se trata de grupos afines al poder quienes ven en los campesinos de la Sierra Nororiental su coto de poder que reclaman y exigen como suyo, como si de simples bestias de carga se tratara.
Las amenazas de muerte reflejan la impunidad con que la gente de esta calaña se maneja, sabiéndose al amparo del poder e inmune a la justicia, y un latente intento de hacerse con el poder político en Huiztlizan de Serdán, no por la vía pacífica ni democrática, sino a sangre y fuego como lo hicieron durante años, con sus sicarios, hasta antes de que el pueblo harto de su sometimiento, decidió organizarse en las filas de Antorcha para luchar para sacudirse el yugo que los tenía sometidos.
Por tanto, pedimos al Gobierno del estado que garantice el Estado de Derecho y el respeto de la ley. Queremos evitar una agresión contra nuestros compañeros. El Gobierno puede evitarla.













