lunes , noviembre 23 2020

El narco en México ha generado una escalada de violencia anómica: Peter Waldmann

El narcotráfico actualmente no sólo carece de estructuras, sino que la violencia con que opera se ha vuelto anómica, es decir sin reglas, lo que representa diversos peligros para la sociedad, advirtió Peter Waldmann, profesor emérito de la Universidad de Augsburgo, Alemania, al impartir la cuarta conferencia de la cátedra magistral Dieter Nohlen, que realizan el Instituto de Ciencias de Gobierno y Desarrollo Estratégico y la Facultad de Administración de la BUAP.
En su ponencia “El narcotráfico en México una escalada de violencia anómica”, Waldmann mostró una radiografía completa acerca de la estructura de las empresas que negocian ilegalmente con drogas, sus rasgos y formas de operación, así como el efecto contrario que ha generado la movilización de militares en una guerra emprendida por el gobierno.
Tras mencionar que se estima que más 50 mil personas han sido víctimas de estos conflictos, aseguró que en términos cualitativos y cuantitativos se ha producido una enorme expansión y diversidad de la violencia, donde el empleo de la fuerza física no obedece ninguna regla.
El sociólogo, especializado en conflictos bélicos y autor de más de 100 publicaciones, afirmó que en México la violencia ha dejado de ser funcional para el comercio de la droga, “llama la atención que en los últimos años en Estados Unidos se han registrado repetidas veces cuellos de botella en el suministro de cocaína, igualmente la calidad ha reducido, cabe la pregunta ¿si la violencia excesiva es perjudicial para el negocio, cómo explicar que se haya llegado a este desastre?”.
Expuso la forma en que la violencia afecta a diversos sectores de la sociedad y señaló que no existe un concepto adecuado para definir el conflicto que ocurre en el país, pues científicamente no se le puede llamar guerra, guerra civil, ni terrorismo, términos que explicó detalladamente.
Waldmann señaló el peligro que representa el hecho de que el pantano social construido por zonas anómicas (sin reglas) siga expandiéndose sobre el país, “la violencia anómica puede compararse con una enfermedad inicialmente poco visible que ataca al cuerpo social, una especie de cáncer que se apodera de los órganos más débiles para expandirse poco a poco sobre el cuerpo entero”.
Tras mencionar que pareciera que los grupos armados del narco quieren burlarse de tropas militares, cometiendo matanzas en sitios cercanos a éstas, alertó sobre el peligro que ello representa para el estado.
“No se puede tomar en serio a un estado débil e incapaz de hacer respetar las normas fundamentales de la convivencia humana, incapaz de crear lealtad en sus propios funcionarios, que no puede ofrecer ninguna recompensa a quienes hacen uso de la violencia para que renuncien a ella, ni sancionarlos y surge el famoso problema de la impunidad”.
En consecuencia, abundó, la desconfianza generalizada daña no sólo la economía, cuyo desarrollo depende de iniciativas e inversiones, sino que afecta a la sociedad entera debido a la presencia de un clima dominado por el miedo que reduce el espacio público e inmoviliza el discurso, ambos necesarios para el funcionamiento de la sociedad civil.
El profesor emérito indicó que en caso de que la violencia anómica conquistara más terreno, podría desatarse una crisis de ética y moral del trabajo honesto, debido a que los jóvenes comienzan a darse cuenta que hay caminos más prometedores de enriquecerse, sin mayor esfuerzo.
Sentenció que si una sociedad no logra frenar este impulso puede surgir una cadena de sucesivas acciones violentas; en conclusión la violencia liberada de reglas y restricciones tiende a desarrollar mecanismos de autorreproducción que favorecen su expansión.
Por último, en una mirada a Colombia, país que ha estudiado a fondo y que hace 20 años atravesó una situación similar, mencionó cómo el gobierno colombiano se alió con el cartel de Cali, menos agresivo para combatir el de Pedro Escobar Gaviria, más sangriento, posteriormente se derrotó al cartel de Cali y, si bien, siguen subsistiendo empresas de droga, en conjunto no representan un reto comparable con las poderosas organizaciones de los años 80.

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