jueves , abril 15 2021

¡La lucha organizada triunfará!

Beatriz Bacilio.-

Huitzilan de Serdan tiene una gran historia. Es cierto que actualmente es un ejemplo de desarrollo y bienestar, pero hace más de 40 años esto no era así y tampoco se imaginaban al actual Huitzilan. En 1940, los huitziltecos eran dominados por caciques, los cuales abusaban de su poder y se adueñaban de la siembra y de terrenos de sembradío, tenían trabajando a sus jornaleros alrededor de 12 horas al día y el pago en especie que les daban era una miseria, apenas y podían medio alimentarse; las condiciones en las que se encontraban viviendo eran muy precarias, pues no tenían ingresos para poder comprar material, ni siquiera para lámina de cartón; platican que para dormir tendían hojas de plátano, ante la falta de ingresos se endeudaban en las tiendas de rayas o pedían prestamos y, como era claro, no tenían cómo pagar y los caciques se aprovechaban para quitarles sus terrenos o cosechas y así dejándolos cada vez más en la miseria.

Pero no es lo único que tenían que enfrentar los huitziltecos, era un pueblo tan marginado que ni siquiera contaban con hospital o una clínica, tenían que buscar la manera de poder curarse con lo que tuvieran a la mano o pudieran conseguir, pero en algunas ocasiones las madres de familia, niños, jóvenes o padres de familia llegaban a perder la vida a causa de enfermedades que necesitaban ser atendidas por especialistas, pero que ellos no tenían esa posibilidad

Desde los 70 se empezaban a dar algunos movimientos guerrilleros en algunas zonas del país, en la Sierra Nororiental también se empezaba con estos movimientos y era encabezados por Ramón Danzós Palomino, el cual además fundo la organización Central Campesina Independiente (CCI), otros que pertenecían a esta organización eran Valentín Gutiérrez, Pablo Gutiérrez, Eleazar Pérez Manzano y Feliciano Martínez. Ellos planteaban la recuperación de los terrenos que en su momento habían sido arrebatados por los casiques, tiempo después Pérez Manzano desertó de esta organización y creo la suya, la cual nombró Unión Campesina Independiente (UCI), pero este para poder lograr su objetivo utilizaba las armas como el único recurso de defensa, esta organización llego hasta Huitzilan y organizó a algunos campesinos, pero prácticamente se declaro una guerra contra los caciques.

Ante los movimientos que se empezaban a dar en el pueblo los caciques no se quedaron de manos cruzadas y empezaron a matar en emboscadas a algunos pertenecientes de esta organización, las principales muertes fueron de Felipe Reyes y Marcos Vázquez en 1978. Ante esto la dirección de la organización dentro del pueblo cae en manos equivocadas, se pierden los ideales de dicha organización, pues, se convirtieron en aquello que juraron destruir, además se peleaban el poder con los caciques y los únicos perjudicados eran los huitziltecos humildes.

Era tanta la desgracia en la que se encontraban los huitziltecos que preferían abandonar el municipio y buscar paz y no estar con el miedo de ser asesinados, hasta que los huitziltecos Sebastián Manzano, Ramírez Velázquez, Martín Castillo y Francisco Luna Gobierno empezaron a buscar ayuda en estancias gubernamentales y con organizaciones sociales y políticas pero no podían encontrar ayuda. Fue hasta que decidieron acudir a Tecomatlán para hablar con el Ing. Aquiles Córdova Morán, líder de Antorcha, el cual junto con todos los antorchistas, brindó su ayuda, se empezaron a dar algunos movimientos, marchas para exigir la intervención de gobierno y poner paz y orden en el municipio, pero debe quedar claro que ninguno de los movimientos que se realizaron fueron con violencia, Antorcha siempre ha evitado actos de violencia, aunque la respuesta de los caciques fue el asesinato de varios antorchistas.

Fue difícil lograr que la violencia y los asesinatos pararan, se logró gracias a que los huitziltecos decidieron unirse y de manera organizada buscar el bienestar y desarrollo de su municipio, huitziltecos humildes y comprometidos con su pueblo empezaron a gobernar con una dirección clara; la educación y la salud empezó a tener un importante desarrollo, el arte,  la cultura y el deporte también fue parte fundamental para lograr un mejor bienestar entre los huitziltecos.

Huitzilan aún ha tenido que enfrentar algunos obstáculos, pero no se ha rendido y mucho menos ha abandonado su ideal; los huitziltecos sufrieron el asesinato de su presidente, Manuel Hernández Pasión, un hombre que continuaba con el desarrollo de su municipio, trabajador y solidario con su pueblo, pero como bien se dice lo podrán haber asesinado pero su ideal jamás será desaparecido.

Los huitziltecos son muestra de una verdadera lucha, del progreso y desarrollo que puede lograr la lucha organizada, por eso, sigamos su ejemplo de valentía. No abandonemos nuestra lucha, sigamos buscando el desarrollo que tanto se necesita en nuestro país, pues como ya ha quedado claro, la lucha organizada triunfará.

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