domingo , enero 24 2021

La obesidad infantil en relación directa con el bullying


Actualmente México se encuentra en primer lugar de obesidad infantil; los números señalan que siete de cada diez niños, entre los 5 y 12 años, son obesos, situación que mantiene una relación directa con el bullying, aseveró la doctora María Alicia Moreno Salazar, profesora investigadora en el área clínica de la Facultad de Psicología de la BUAP.

Debido a los modelos de belleza que nos presenta la mercadotecnia y el contacto frecuente que mantienen los niños de preescolar hasta secundaria, se acosa y discrimina a los niños con obesidad infantil por su apariencia física, a causa de que el cuerpo es lo más visible en una persona, señaló.
Indicó que esto se debe a que hay poca tolerancia hacia lo diferente, pues el estereotipo exige una talla, una medida y hasta una raza. Si un niño muestra «características diferentes», llámese dificultad de aprendizaje o inmovilidad en su persona, es propenso al acoso u hostigamiento escolar.
Hay casos de bullyng que se presentan desde preescolar, pero se acentúa en primaria y secundaria. En los pequeños es más fácil identificarlo por algunas señales que emite: le cuesta trabajo ir a la escuela, no quiere levantarse de la cama, da pretextos para no asistir, se vuelve rebelde y a veces se enferman sin razón aparente.
En el comportamiento social, se aíslan y dejan de hacer actividades que le gustan a pesar de motivarlo, se apegan a los padres para sentirse sobreprotegidos o se vuelven miedosos. Muestran una regresión en su desarrollo, por ejemplo algunos niños se orinan a la edad de 6 años, abundó Moreno Salazar.
Señaló que la repercusión en la edad adulta de los niños obesos que sufrieron bullying es evidente a nivel personal: son personas inseguras, con autoestima baja y sienten que no son merecedoras de ser queridas; en sus relaciones sociales corren el riesgo de reproducir el maltrato vivido en la infancia.
Por último la Profesora investigadora recomendó a los maestros de educación básica que pongan mucha atención a los comentarios que les digan sus alumnos, especialmente los niños, «por muy banales que sean sus acusaciones», ya que algunos maestros hacen caso omiso a estas quejas.
Exhortó a los padres a mantenerse alertas a cualquier cambio de ánimo de sus hijos, más aún cuando los niños dejen de hacer cosas que les agraden, formar con ellos una buena comunicación y crear un lazo fuerte de confianza, también los invitó a que, en caso de mostrar señales en el bajo rendimiento académico, lo consulten de manera personal y establezcan una relación directa con las docentes de sus hijos.

 

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