¿Quién ganaría la ciudad?
Vayámonos por partes, las elecciones intermedias que se llevaran a cabo en julio del 2013 en nuestro estado, nunca como antes han generado tantas interpretaciones y aspirantes, ayer su significado político era menor o de simple trámite, hoy es de disputa e importante para las estrategias tanto del PRI como del PAN.
Sin embargo es ineludible, no hablar del actual contexto nacional, sobretodo por el regreso del Revolucionario Institucional al poder, una situación que cambia todo y modifica los escenarios anteriores. Es obvio que el aparato partidario del (PRI) procesa todas y cada una de las elecciones en los 14 estados del país en donde habrá elecciones, por supuesto que busca y quiere triunfar en todos ellos.
Un Revolucionario Institucional, en el poder, con recursos económicos y operatividad nacional, buscará recuperar sus espacios perdidos. El PAN sin el poder, debilitado y en crisis tiene pocas posibilidades para recuperarse y un PRD más cerca de Peña Nieto que de la propia izquierda, ahora tendrá que definir su rumbo y evitar que el movimiento que encabeza Andrés Manuel López Obrador, los desplace del polo de izquierda.
Los tres partidos políticos, tendrán que tomar puntualmente sus decisiones más correctas, en los 14 procesos electorales, en varios de ellos, habrá alianzas y coaliciones y en otros se modificaran las reglas del juego.
En Puebla, el PAN local busca nuevamente que la experiencia de una coalición se repita. El PRI con su nueva dirigencia local quiere recuperar lo perdido, equilibrar las fuerzas y volver al poder en el estado. Los perredistas sin faltar a su naturaleza, seguirán perdidos, controlando su franquicia y disputándose los espacios plurinominales.
La disputa electoral en Puebla para esté 2013, será nuevamente entre el PAN y el Revolucionario Institucional.
Lo que se juega es interesante: Destinos y aspiraciones para un mediano y largo plazo; 217 municipios, 26 distritos electorales, las principales cabeceras municipales y todo lo que representa la propia capital poblana, sin dejar de mencionar el control del Congreso del Estado y el periodo de cuatro años y medio.
Aunque están por definirse las candidaturas y las convocatorias de cada uno de los institutos partidarios, se empiezan a mover con más fuerza las aguas políticas, si la pregunta fuera: ¿quién ganaría las elecciones en la capital poblana? la respuesta sería: Enrique Agüera Ibáñez.
Todas las encuestas hasta ahora, lo ubican como el aspirante con mayores posibilidades de triunfo para la contienda que se avecina. Son muchas las razones y diría que su potencial del voto ante la opinión pública es que lo ven como un aspirante ciudadano, que ha trabajado y transformado la propia universidad. Goza de credibilidad y confianza entre los electores de todos los sectores sociales.
Por otra parte cabe decir que el PAN tiene aspirantes pero no candidatos que ganen una elección, la izquierda no tiene nada, ni siquiera un aspirante serio que pueda participar para refrendar el voto progresista y el PRI tiene que optar por un perfil ciudadano que no sólo compita sino que les garantice el éxito y la recuperación de la ciudad.
Agüera Ibáñez, es un actor social que goza de la buena aceptación ante la gente común, sus índices de aceptación son amplios y sus puntos positivos son muy altos.
Hasta donde se puede percibir entre la sociedad y los diversos sectores sociales su labor es reconocida y valorada. No confronta, concilia con todos, es eficiente, tiene experiencia, ofrece resultados y le gusta servir a la gente.
Un factor importante es haber logrado que la universidad pública haya trascendido, sea reconocida y haberse ganado el aprecio y la confianza de miles de familias que tienen estudiando a sus hijos en esta institución de educación superior.
Si algo exigen los ciudadanos, es que sus gobernantes los escuchen, les resuelvan sus problemas, cumplan, gobiernen bien, sean transparentes, ofrezcan alternativas y hagan posible una ciudad en donde todos vivan bien y sea disfrutable.
El trabajo hecho en la universidad es una prueba importante para presentarse ante los electores. Bueno que la ciudad pudiera ser gobernada por un universitario egresado de la UAP, sería interesante. Más allá de los significados que representa el rector de la universidad, hay que anteponer que tiene proyecto: su capacidad de servicio a toda la gente, una visión de futuro y la garantía del cambio.
Por eso en las mediciones sale mencionado como uno de los aspirantes mejor posicionados, para competir en los próximos comicios de julio. En los diversos escenarios de competencia y teniendo como hipotéticos candidatos a los aspirantes panistas y a los propios priistas, el rector derrota a todos.
El PAN nunca ha repetido dos veces, no tienen alternativas viables, la ciudad merece un proyecto y una propuesta progresista, plural, socialmente humana, diferente y que transforme la ciudad para todos.








